Redacción, CR – Las presiones externas ejercidas sobre la entonces fiscal investigadora de homicidios, Carmen Seas llevaron al fracaso las pesquisas para esclarecer el asesinado del exministro de Seguridad Diego Trejos Fonseca, ocurrido hace 28 años en Coris de Cartago.

La víctima, un arquitecto de 49 años, era hijo del expresidente José Joaquín Trejos Fernández (1966-1970).
Trejos fue ultimado a balazos por dos individuos que viajaban en una moto, cuando trotaba hacia su finca en Coris, Cartago, según las pesquisas iniciales.

El hecho ocurrió hacia las 11 a. m., tres kilómetros al noroeste de Coris, en la vía que conducía a Río Azul de La Unión, cuando Trejos fue interceptado por los delincuentes y recibió un balazo en la sien derecha y otro a la altura del corazón en un aparente asalto.

Su esposa, la mexicana Silvia Cadaval, se convirtió en la única testigo del crimen. Ella observó la escena desde el retrovisor del vehículo, marca Chevrolet, en el que iba, pues Trejos había decidido bajarse pocos metros atrás. En su versión, dijo que dos hombres interceptaron a Trejos para supuestamente consultarle la hora y luego ocurrieron los balazos.

Luego, Cadaval y dos personas que transitaban por el lugar montaron a Trejos en el carro. Silvia Cadaval llamó por radio al guarda de la finca para que avisase a la Cruz Roja y se toparan con la ambulancia, pero la víctima murió.

En una entrevista publicada por La Nación en febrero del 2014 Carmen Seas, sostuvo que el móvil nunca fue el robo, pero hubo varias hipótesis que nunca se pudieron probar.

Seas afirmó al periodista David Delgado de La Nación que la familia Trejos se unió totalmente. “Hubo una injerencia de la familia sobre la investigación. En una reunión, dirigida por Carlos (el hijo de Diego), yo me sentí presionada”, aseguró.

Hugo Izquierdo, el agente de homicidios del OIJ que tuvo a su cargo la pesquisa de este caso negó cualquier presión de la familia y manifestó que la Corte Plena no escatimó recursos para esa investigación, pero el tiempo llevó a que el homicidio no se resolviera y nunca más se continuase indagando. Izquierdo sostuvo que Cadaval nunca fue sospechosa.

Para colmo de males en el 2011, el Poder Judicial destruyó el expediente de investigación del crimen. Esto generó sorpresa tanto en familiares como en investigadores.

Carmen Seas aseguró que, por ser un caso tan importante, debió digitalizarse pero nunca se hizo. El caso quedó sepultado por el tiempo pues ya está totalmente prescrito por haber ocurrido hace más de 10 años.