• Casi 100 crímenes a manos de gatilleros están sin resolver en el OIJ y la Fiscalía

San José-  Jordy Barboza conducía su Toyota Yaris en compañía de su pareja e hija de apenas unos meses de nacida, cuando de pronto dos sicarios en una motocicleta se acercaron a su ventana, lo miraron y apuntaron con una pistola 9mm.

De inmediato, la ráfaga de disparos…

Este crimen ocurrió el pasado 25 de mayo en Tibás y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) lo tiene -junto a otros casi 100 homicidios a manos de sicarios-  en una lista de casos sin resolver.

Prácticamente, ninguno de gatilleros que ha participado en esa enorme cantidad de muertes está detrás de las rejas. La impunidad reina entre ellos, según lo confirmó la propia policía judicial.

En el OIJ aseguran que esta lamentable realidad se debe al temor de los testigos y a las pocas evidencias que dejan los sicarios a su paso. Ataques rápidos y certeros a bordo de veloces motocicletas.

“La investigación es muy compleja, tarda más de un año en casi todos los casos, por eso aún no tenemos sentenciados,  en cuanto delitos de ajusticiamiento”, dijo el jefe del Departamento de Operaciones del  OIJ, Michael Soto.

 

Por los casi 100 asesinatos registrados en lo que llevamos de este año solo en San José, la policía no ha logrado detener ni a un solo sospechoso, provocando así que la cifra de impunidad aumente considerablemente.

Al revisar las cifras del año anterior, tampoco encontramos un panorama alentador. Los datos del OIJ señalan que solo el 18 por ciento de los sospechosos recibieron una sentencia.

Para el abogado penalista, Juan Diego Castro, esto solo relata  la crisis en la que está sumergido el Poder Judicial y la inoperancia del sistema, el cual  favorece a los criminales.

 

La ola de muertes que sacude al país desde el año anterior, tras el arresto del líder de una organización narcotraficante que operaba en San José, hizo que en la actualidad la Organización Mundial de la Salud señalara la ola de homicidios  como una epidemia.

Sin duda alguna, cada día que pasa es más difícil esclarecer un asesinato. Por eso, es difícil que cuatro meses después del crimen de Jordy Barboza la policía logre identificar y detener a sus homicidas.