https://www.youtube.com/watch?v=VZZZpDk67fo&feature=youtu.be

Isla Chira, Puntarenas. Don Leandro nació hace 90 años en Isla Chira. Sus padres fueron de los primeros pobladores de este pedazo de tierra ubicado en medio del Golfo de Nicoya.

Un hombre que dedicó su vida al mar. Su rostro ya desgastado por el pasar de los años refleja lo dura que ha sido su vida, la de su esposa y dos hijos.

Vive en una humilde casa, como aquellas que quizás existieron alguna vez en San José. Con piso de tierra, llena de agujeros, con la cocina a la intemperie y sin un baño.

Este adulto mayor que recién inició su novena década debe sobrevivir con una pensión de 75 mil colones que no alcanza para vivir con dignidad.

El propio don Leandro reclama la falta de ayuda. «El Imas una vez me dio una ayuda, pero eso fue hace como 25 años», recuerda este anciano que el Gobierno olvidó.

La vida es más dura en Isla Chira que en cualquier otro lugar. Todo es más caro por el costo de movilizar productos. Y aparte de ello, no hay fuentes de trabajo y la pesca no da para subsistir.

«Nosotros aquí no tenemos trabajo, menos para los que trabajamos con el machete. La pesca tampoco», dice el hijo de don Leandro, quien a sus 57 años sufre de varias enfermedades, entre ellas de la cabeza al igual que su hermano.

Don Leandro espera junto a un fogón cualquier ayuda. No quiere irse de este mundo sin cumplir su sueño de vivir en una casa digna junto a su familia…. Una casa que le permita pasar sus últimos días como cualquier otro costarricense y no olvidado por un país que ignora la triste realidad que este pescador ha soportado durante sus 90 años.