La noticia fue difundida por los principales medios internacionales, en donde se cita que la investigación fue dirigida por la geofísica Andrea Donnellan, quien utilizó datos de GPS y radar aerotransportado para medir los cambios en la superficie de la corteza terrestre causados por un sismo ocurrido en La Habra, al norte de Los Ángeles, el 28 de marzo del 2014.

El estudio refleja que aún los terremotos moderados cerca de Los Ángeles podrían producir deformación del suelo y daños en la red de agua, lejos de los epicentros.

USGS también alertó que esos «pequeños» terremotos podrían ser la llave para un gran terremoto que golpearía a California dramáticamente.

El detalle que llamó la atención mediática fue el dato de que las probabilidades que California experimente un temblor de magnitud superior a 6 grados Richter crece a un porcentaje de 99.9% y que este ocurriría en menos de tres años.

Los expertos del estudio también determinaron que bajo la corteza terrestre de la zona hay mucha energía acumulada que podría ser liberada en un terremoto futuro de 6.1 a 6.3 grados de intensidad.

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Alerta

Los científicos también alertan que ha aumentado la posiblidad de que ocurra un terremoto en California de magnitud 8 o más.

Esta posiblidades se ha acuñado como el «gran terremoto» y en apariencia, ocurriría en los próximos 30 años. Esa catástrofe sería producida, según las previsiones por la temida falla de San Andrés, en el oeste de EE. UU.

Este año fue estrenada a nivel mundial la película San Andrés, basada en la mencionada falla y en donde los productores tratan de dar una idea de las consecuencias catastróficas en caso de ocurrir el temido «gran terremoto».

En todo caso, el estudio hace pensar que se trata de una amenaza real con un 99.9% de probabilidades.