Redacción-  La noche del 6 de setiembre del 2013 fue de pura venganza para los ticos cuando la Sele se midió a EE. UU.

En ese viernes se sentía un ambiente de revancha, a raíz del recordado partido de la nieve cuando en aquel 16 de julio los gringos nos derrotaron uno por cero en un terreno de juego que más que una cancha parecía una pista de patinaje sobre hielo.

A pesar de los reclamos que se dieron por el estado del terreno de juego y la nula visibilidad tanto de los aficionados como de los jugadores, el partido siguió su curso con temperaturas que rondaban los cuatro grados bajo cero.

La distracción de aquel desastre era cuando dentro del terreno de juego personas ajenas al partido trataban de retirar la nieve que tapaba la demarcación.

Sin embargo, la Sele supo levantarse, Costa Rica no cedió, y ante un Estadio Nacional a reventar cobramos venganza derrotándolos 3 – 1 en una noche que fue mágica para nuestro fútbol. Ese partido de la nieve marcó un antes y un después en la historia del fútbol costarricense.