Crímenes sin resolver: La misteriosa desaparición de Karen Viviana

Karen Arias.

 

  • Joven de 16 años desapareció en julio del 2000 cuando salió de su casa para la Iglesia.
  • OIJ maneja versión de que comerciante la raptó y la llevó a vivir a Panamá.

Redacción – La desaparición de Karen Viviana Arias Campos, es una herida que no se cierra, aunque hayan transcurrido más de 15 años.

El corazón de su tía, Laly Campos Guerrero, quien adquirió la custodia de la joven cuando la madre falleció víctima del alcoholismo y la drogadicción el 30 de noviembre de 1997 no deja de sufrir.

Su rostro no solo refleja las surcos dejados por no volver a saber nada de su sobrina, sino también la desesperación por 15 años de exigencia de justicia ante las caras de la indiferencia.

Aquel sábado 22 de julio del año 2000 Karen, la “China” como también la llamaban sus amigos y familiares, salió de su casa en Hatillo 8, a eso de las 6:30 pm, rumbo a la Iglesia Clínica de Almas de ese distrito josefino. La joven integraba el grupo de danza de la congregación.

En la mañana de ese sábado Karen había participado en una presentación especial del grupo de danza de la iglesia en el parque de la comunidad.

Tras la concurrida actividad artística, el grupo de unos 12 jóvenes regresó a la iglesia para almorzar pero Karen retrasó su ingreso a las instalaciones. Algunas compañeras salieron para ver qué pasaba con ella.

En ese momento la vieron hablando con un hombre en un carro, quien ante la ausencia de las otras muchachas se alejó de inmediato. Karen estaba un poco nerviosa después de ese encuentro.

Las amigas confirmaron que ese hombre siempre andaba merodeando los alrededores de la iglesia, lo que motivó a los líderes de la congregación a decidir adelantar una hora el horario de los cultos.

Después de compartir el almuerzo con sus compañeras, Karen regresó a su casa, hizo tareas y se acostó un rato.

A eso de las 5:30 pm Karen le comunicó a su tía que tenía que ir al culto. Llovía mucho por lo que decidió esperar un rato y aprovechó para jugar con sus primos.

Una hora después dejó de llover y Karen se puso un suéter y sus sandalias nuevas, tomó el bolso y su Biblia, la sombrilla y salió de la casa. Esa noche fue la última vez que sus familiares la vieron.

Karen no llegó a la iglesia ni regresó a su casa. Una amiga de la familia que trabajaba en la Fuerza Pública notificó a sus superiores y varios policías llegaron a la casa de Karen, y pidieron a la familia interponer la denuncia ante el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y así lo hicieron.

La China cursaba el noveno año en el Liceo Roberto Brenes Mesén. Tenía dos hermanos. El mayor con el que nunca tuvo contacto porque se lo llevaron para Estados Unidos desde muy pequeño y una hermana que vive con los abuelos.

“Era una muchacha buena que tuvo una niñez complicada. Hija de una adicta y alcohólica que la abandonó por la que Karen fue criada en la casa de sus abuelos” recordó su tía.

La investigación. Durante las investigaciones surgieron versiones de personas que jugaban con el dolor de la familia; pero también surgieron otras muy perturbadoras alrededor de la desaparición de La China.

Una de las versiones fue la que brindó un recluso de la cárcel La Reforma que contactó a la familia y aseguró que él sabía lo que había pasado esa noche de sábado con la muchacha.

“No busque más a su sobrina, ella está muerta y yo sé quién la mató, yo estoy en la cárcel por estafador, pero no soy un asesino, lo que este hombre hizo está muy mal” le aseguró el reo a Laly Campos.

La familia de Karen contactó a la investigadora judicial encargada del caso, Elizabeth L. (hoy jueza del Poder Judicial) y le comunicó lo que el hombre decía. La oficial revisó los antecedentes del sujeto y comprobó que era un estafador por lo que advirtió a la familia que probablemente el relato era solo una forma más de estafa.

Ante esta situación, cuando el presidiario contactó a la familia otra vez, le comunicaron que no iban a hablar más con él. Sin embargo, el reo insistió por lo que Laly Campos fue a visitarlo a la cárcel y le previno que solo le darían dinero si las autoridades confirmaban su versión. El convicto aceptó.

El recluso contó detalles escalofriantes de aquella noche, y le entregó a Campos una carta escrita por el supuesto asesino donde se ponía de acuerdo con otro hombre para matar a una mujer, que sabía que él era el asesino de Karen.

También el recluso dijo que el supuesto asesino de Karen ya había cometido otro homicidio contra una indigente llamada Monserrat.

En el reverso de aquella carta el hombre hizo un pequeño croquis del lugar donde supuestamente se encontraba el cuerpo de Karen, no muy lejos del cuerpo de Monserrat.

El reo contó que el supuesto asesino de Karen estaba enamorado de ella, pero ella nunca le hizo caso, el sujeto la seguía y vigilaba hasta que ese día decidió raptar y violar a Karen.

Según el recluso, cuando él le preguntó al asesino por qué si solo quería violarla la había matado y enterrado, el hombre respondió: “Se me fue la mano y la enterré porque así no hay evidencia”.

El presidiario también dio nombres, direcciones, descripción y número de placa del carro. Con toda esta información el lunes por la mañana Laly Campos se presentó al OIJ. Los agentes buscaron en los archivos el nombre de aquel sospechoso. Se dieron cuenta que tenía un amplio expediente judicial.

Las pruebas dactilográficas confirmaron que la carta estaba escrita por el mismo hombre señalado por el convicto.

Con entusiasmo la investigadora Elizabeth L, se dirigió a La Reforma para hablar con el recluso que brindó la información. Con base en la entrevista la agente tomó la decisión de inspeccionar el lugar donde según el recluso se podía encontrar el cuerpo de Karen.

Esa misma noche la investigadora contactó a la familia de la desaparecida para que consiguieran un autobús para trasladar un grupo de oficiales de Policía Municipal, de la Cruz Roja, agentes del OIJ al lugar señalado por el recluso.

Pese a la intensa búsqueda no se halló ningún rastro de Karen.

El supuesto asesino era vecino de una urbanización cercana a la Iglesia, y aquel carro que levantaba sospechas porque siempre andaba merodeando el templo, era el mismo que el recluso mencionó en su declaración.

Un parasicólogo con el OIJ: Transcurrieron algunos meses y un parapsicólogo se interesó en el caso. Ofreció su ayuda para tratar de localizar a Karen. La familia accedió pero con la condición de que todo el proceso fuera documentado y vigilado por la investigadora del caso y otras autoridades.

Durante una reunión donde la investigadora del OIJ entrevistó al especialista en fenómenos paranormales y en presencia de la tía de Karen, el hombre dio detalles de la vida familiar de Karen. Según la tía, detalles que solo alguien muy cercano a la familia podía conocer. El parasicólogo reiteró que Karen no estaba viva.

La investigadora le dio al parapsicólogo el nombre y número de cédula del supuesto asesino y le hizo una pregunta… ¿Que le dice a usted ese nombre? La respuesta fue trajante: ese hombre fue el que mató a Karen pero no actuó solo, había dos hombres más con él. “

También el parapsicólogo indicó que él podía ver cerca de donde se encuentra el cuerpo de Karen, otro cuerpo de una mujer.

En medio de la entrevista Laly hizo una pregunta… “¿Si La China salió de mi casa a las 6:30 pm, y usted dice que la mataron, cuantas horas o días después la asesinaron? ¿La tuvieron sufriendo mucho tiempo?

El parapsicólogo respondió…” A las 11:00 pm ya estaba muerta”. Y agregó, “¡por favor no me pregunte más porque lo que se va a reflejar, estoy seguro no será muy placentero de ver, ni soy capaz de narrar esas imágenes”!

Elizabeth L. propuso al parapsicólogo ir al lugar donde supuestamente se encontraba el cuerpo, este accedió y fueron al lugar. Una vez allí el hombre dijo que no se podía ubicar el lugar exacto porque en el sitio donde estaba el cuerpo había un libro talismán que no lo dejaba pasar, “la energía de ese libro lo bloqueaba”. Laly recordó que Karen llevaba en su bolso, la Biblia.

Otra vez la ausencia del cuerpo de la supuesta víctima de homicidio impidió al OIJ esclarecer el enigma de la desaparición y el caso se acumuló en el olvido.

Estaría viva en Panamá: Meses después surgió el testimonio de una mujer que trabajaba en la terminal de buses Tracopa, en San José en un puesto de venta de café y repostería.

Ella dijo que una mañana vio a Karen llegar a la terminal sola y que se comportaba de una manera extraña, como ausente. Momentos después, según ella, un hombre alto y con perfil “como de árabe” tomo a Karen del brazo y abordaron el autobús que sale de esa terminal hacia Panamá a las 7:00 am.

Esta información fue notificada al OIJ, y la Investigadora entrevistó a la mujer. Dieron aviso a la policía fronteriza, y autoridades panameñas pero esa nación tampoco dio con el paradero de aquella joven.

Versiones que también maneja el OIJ indican que la joven fue sacada del país por un extranjero dueño de un importante centro comercial de ciudad Panamá.

“Si esta es la verdadera situación de Karen y las autoridades tienen conocimiento del paradero de la China, ¿por qué no notificaron a su familia? Tenemos derecho de cerrar este capítulo tan doloroso y agotar todas las posibilidades para conocer realmente qué paso con Karen. Y las autoridades tienen la obligación de hacer valer esos derechos para toda una familia. ¿Quién nos garantiza que Karen esté en el vecino país viviendo con ese hombre por su propia voluntad y conocimiento?, advirtió su tía.


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