Redacción – La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff se enfrentará a un proceso de destitución.

El presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, anunció este miércoles, de improviso, ante un grupo de periodistas, que ha decidido aceptar una de las 28 peticiones de destitución presentadas este año contra Rousseff, reelegida en octubre de 2014 e inmersa en una crisis política y económica que ha enfrentado su Gobierno durante todo el año.

La solicitud para destituir a Rousseff acusa a la presidenta de haber realizado maniobras fiscales irregulares para ajustar las cuentas de su Gobierno en 2015.

Una hora después del anuncio, Rousseff compareció de gesto serio en la televisión para asegurar que las acusaciones son «inconsistentes», pidió «tranquilidad y confianza en las instituciones» y añadió que está convencida de que el proceso será archivado.

«He recibido con indignación la decisión del presidente de la Cámara de Diputados contra un mandato democráticamente conferido por el pueblo brasileño», declaró.

A partir de este momento, una comisión formada por diputados de todos los partidos analizará la petición de destitución y la presidenta tendrá que responder a las acusaciones.

El Senado tendrá la última palabra: 54 de los 81 senadores deben apoyar la salida de Rousseff.