Redacción – Acaba de comer y en poco tiempo vuelve a tener hambre, pues uele ocurrir, y de hecho es una de las causas más habituales para que las dietas de adelgazamiento fracasen.

El problema es que muchos de los productos que consumimos realmente no nos sacian y acabamos por comer el doble, y ojo, porque no tienen por qué ser grasos ni hablamos de comida basura, hay muchos que se disfrazan de saludables y nos incitan igualmente a pasarnos en las cantidades para, de una vez por todas, sentirnos llenos.

Repase aquí los 10 alimentos que lo dejarán con la boca abierta, pero para comer más.

  1. Queso

No es que engorde, es que no podemos parar de comerlo. Los ingredientes proteicos del queso, llamados casomorfinas, combinados con la alta cantidad de grasa y sal que suelen contener la mayoría de las clases de este alimento, son los responsables de nuestra obsesión por comer queso. Por lo que cuanto más comemos, más nos apetece, como si fuese una necesidad natural en nosotros.

  1. Yogures

Se han llevado la fama durante muchos, muchos años, y han sido los protagonistas de desayunos, postres y meriendas de infinidad de dietas. Y ahora resulta que no eran tan buenos –y nadie habla de sabor– como los normales. El yogur sacia nuestro apetito y nos mantiene llenos, gracias a la cantidad de grasas naturales que contiene, y además tiene pocas calorías. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que los desnatados no nos quitan el hambre y su carga nutricional de vitaminas y antioxidantes es bastante más baja que en los normales.

  1. Azúcar

El azúcar y la práctica totalidad de sus homólogos (desde los edulcorantes artificiales, pasando por la caña de azúcar orgánica y otros similares) son altamente adictivos al estar relacionados con una rápida liberación de dopamina. Necesitamos azúcar, vale, ¿pero qué tal si la buscamos en su formato natural a través de las ricas y frescas frutas? Ten en cuenta que muchas de ellas, además de ser bajísimas en calorías, contienen buenas cantidades de proteínas, lo que sí nos hace sentir llenos.

  1. Ketchup

¿Eres de los que usa la salsa de tomate en toda comida o adoras que tu hamburguesa chorree ketchup en cada bocado que das? Pues piénselo dos veces la próxima vez, porque esta salsa universal está hecha, básicamente, con jarabe de maíz alto en fructosa que es un ingrediente esencial para que tu apetito se haga fuerte. Este jarabe interrumpe el metabolismo del cuerpo y ralentiza la producción de leptina, la hormona que nos ayuda a sentirnos llenos. Así, se paralizan los mensajes que avisan al cuerpo de que ha comido bastante, y, por muy hinchado que te sientes, en breve volverás a tener hambre.

  1. Comida china

No es nada nuevo, cantonés, chop suey por montones, pero casi al instante se sienten como si no hubieses comido nada.

Por lo general, la comida china está cargada de glutamato monosódico, que es un potenciador del sabor que se encuentra fundamentalmente en alimentos como sopas, carnes procesadas y demás. ¿Tanto engorda “el chino”? Más bien piense en todo lo que comes después de tu menú para tres consumido a medias entre dos.

  1. Chicle

Muchas personas que están a dieta mastican chicle para “engañar” a su mente y piense que están comiendo alimentos. Por desgracia, este truco no suele funcionar. En realidad, con el chicle hacemos que nuestro estómago crea que estamos comiendo y, en consecuencia, empiece a generar jugos gástricos para digerir esos alimentos inexistentes. Una vez has despertado a la fiera, solo podrás calmarla comiendo algo de verdad.

  1. Clara de huevo

Amigos del deporte y la musculación: lo están haciendo mal. Si bien una torta hecha con claras es una importante fuente de proteínas, las grasas saludables, vitaminas y minerales del huevo residen precisamente en la yema, propiedades que realmente nos ayudan a sentirnos saciados y que, además, son fundamentales para la producción de hormonas y ayudar al cuerpo a absorber correctamente las propiedades saludables que necesita.

  1. Barritas de cereales

Las barritas de cereales son el almuerzo o merienda habitual de muchas personas que creen que así están matando el hambre hasta la hora de la comida o cena. ¡Error! Además de frutos secos y cereales contienen una buena cantidad de azúcar y aceites hidrogenados, y, peor aún: apenas contienen proteínas, las responsables de hacernos sentir llenos. No sólo nos nos sacian sino que, encima, su sabor dulce abre nuestro apetito.

  1. Alcohol

Sí, no es un alimento, pero no son pocas las personas que se autoconvencen de estar cenando ‘una ración de pan líquido’ cuando se beben unas cuantas cervezas. Así que para ellos, que sepan que no necesariamente tienen un problema con el alcohol y por eso beben tanto, puede que simplemente se hayan quedado con hambre.

A diferencia de nuestra capacidad ilimitada para almacenar la grasa, nuestros cuerpos no pueden asimilar todo el alcohol, por lo que el proceso para eliminarlo es mucho más rápido a través de nuestro almacenamiento de glucógeno (formado principalmente por hidratos de carbono), de ahí que, cuando bebemos en exceso se nos antojen patatas, ganchitos y demás alimentos: buscamos carbohidratos para reemplazar las reservas de glucógeno que hemos perdido.

  1. Repostería

Los famosos “muffins”, donas y otra repostería similar, aun teniendo un importante aporte de calorías, contienen tanto azúcar que los digerimos rápidamente y en breve volvemos a tener hambre. De ahí que cuando abres un paquete de galletas de chocolate, no puedas resistirte a comerte otra a los pocos minutos.