(Vídeo) Mairena: la transexual que adoptó y crió a un niño

Su hijo actualmente tiene 21 años

San José – Por 21 años lo crió, lo formó y el inculcó valores, según nos cuenta. Mairena Rodríguez, hace 10 años estuvo en el ojo público tras adoptar a un niño de tan solo 10 años de forma legal, pero que criaba desde que tenía 3 meses.

A partir de ese día de setiembre de 2004, Mairena rompió por completo el estereotipo de que un transexual adopte niños.

Hoy, Michael Vásquez, su hijo, tiene 21 años de edad.

Mairena nos cuenta su historia:

Setiembre de 2004, Juzgado de Niñez le da custodia de Michael. Dígame con detalle ese día de la audiencia desde que comenzó hasta que emitieron la resolución. ¿Tuvo miedo, estaba segura? ¿Su hijo estaba en el lugar?

“Todo lo que tú hagas con amor, no tienes nunca por qué temer y más que todo esto se dio porque Dios quiso para darle una lección de amor a muchas personas, porque mucha gente maltrata a los niños. En mi caso personal yo nunca lo hizo por adoptarlo o por custodia, un papel no significaba nada para mí. Cuando a mí me dejaron a Michael, estaba enfermo, sin probabilidades de vida y entonces hubo una carrera, una lucha contra la muerte. Yo no concebía dejar un niño morir y ahí le di todo el amor del mundo. Si él hubiera seguido con la mamá, seguramente, se hubiera muerto”.

Ese día que fue al Juzgado, ¿no pensó en que se lo quitarían?

“No, yo sabía que eso no iba a suceder nunca. Sería la primera vez que un país que no estaba de acuerdo en que un ser humano –sin importar la orientación sexual- que por aferrarse a la vida de un niño se lo quitaban. Yo llevaba las de ganar porque cuando se actúa con trasparencia, no tiene nada qué ocultar, yo había pasado un proceso difícil con el PANI, pavoroso, porque preferían que el niño se muriera antes de que yo lo tuviera. Querían mantener su concepto de familia y lo llevaron a tanto que quería sacrificar al niño”.

¿Qué le hizo el PANI?

“Me acusaron por sustracción de menores porque no tenían justificación, me obligaron a entregar al niño y durante 15 días ese niño estuvo con su mamá biológica. Me lo bañaban con agua fría, me lo maltrataban, lleno de piojos, no me lo daban de comer. A los 15 días exactos, llegó la mamá y me lo dejó empeñado en 5 mil colones, no dije nada. Me llevaron a juicio, ese día yo llevé a mi hijo y todo el mundo, los del PANI, qué hacía con Mairena, yo les dije que a los 15 días la mamá me lo fue a dejar y me lo empeñó en 5 mil y tengo un año de tenerlo y lo traigo para que lo vean. El juez se enojó tanto que dijo que “Esto no es un trofeo de guerra”, cómo le hacían esto a un niño”.

¿Fue consciente del estereotipo que rompió en ese momento?

“Es que en ese momento lo hice por el niño, nunca pensé en nada. Ya decidí hacerlo público cuando yo dije que solo por no querer dejar morir un niño era un delito, porque me atacó hasta la Iglesia. Ahí me di cuenta de muchas personas de la doble moral y que cómo juegan con la necesidad y  fe de muchas personas. Cómo iba a salir un arzobispo diciendo que era inmoral, o sea, más inmoral era engañar a las personas con una sotana y ser homosexual. Me di cuenta de mucha cosas, pero sí, fue muy duro. Nunca nadie me dijo tienes leche, vitaminas o cosas así, siempre lo hice sola”.

¿Tuvo miedo con la crítica social que se venía encima luego de ese momento?

“Cuando tú haces algo por amor, difícilmente tendrás temor. Y nunca tuve miedo, siempre fui un libro abierto, traté de dar lo mejor de mí, nunca tuve que esconder nada”.

¿Cómo fue el momento en que su hijo se enteró que usted es transexual?

“Tenía cuatro años y un primo de él llegó y le dijo que Mairena no es una mujer es un hombre. Yo venía llegando de mi trabajo y me dijo “mami tenemos que hablar”. Me cambié y fui a hablar con él. “Ahora sí qué me vas a decir”: “Mami es que Bryan me dijo que usted no es una mujer es un hombre”. ¿Qué le iba a responder ante un niño de cuatro años? Y yo ¿qué le respondo?: “¿Y si fuera cierto lo que dices?”, “Diay mami la verdad es que así te amo, qué puedo hacer”. Problema solucionado, yo ya venía pensando cómo le iba a decir, porque he visto tantos casos que muchas veces los engañan, pues a mí más bien me hicieron un favor”.

¿Cómo ha sobrellevado la vida su hijo con estas circunstancias?

“Bueno, en realidad, volvemos a lo mismo. He sido como esas gallinas que se abren para protegerlo. Prácticamente todo lo he pasado yo y cómo estuvo en escuelas privadas, la directora fue muy condescendiente con nosotros, siempre lo mantuvimos al margen, siempre mi mamá iba a reuniones. Yo era como ese cajero automático que necesitaba esto y lo otro y mi mamá daba la cara para no afectarlo a él”.

21 años después. ¿Dónde está su hijo? Me dijo que se había reconciliado con la madre biológica. Cuénteme un poco sobre ello.

“Él fue criado con todo el amor del mundo, sin malicia, sin morbo y una de las cosas que siempre le inculqué es que fuera lo que fuera era su madre y tenía que perdonarla y nosotros no somos jueces ni parte para juzgar y criticar y qué mejor que perdonarla. Tienen una relación bonita desde que tenía 16 años”.

Usted rompió ese pensamiento estereotipado hace 10 años. En la actualidad, el tema de la adopción en parejas del mismo sexo vuelve a estar sobre el tapete. ¿Qué piensa sobre ello?

“Yo pienso que el PANI por un lado lo hace bien. Los niños no son un sueño, son una realidad. Institucionalizar a estos menores no es lo más conveniente: son abusados, maltratados y por qué independientemente de la orientación sexual una familia no les puede dar amor”.

¿Usted tiene una fundación que rescata niños con enfermedades sexuales y que son explotados?

“Fundación Michael Vásquez. Nuestro interés es que estos niños que sufren de explotación sexual comercial, crezcan con herramientas y que no vean la prostitución como la única salida. Queremos que aprendan a ser buenos ciudadanos, que estudien, que se reintegren a su núcleo familiar”.


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