(Opinión) Corte a las pensiones abusivas

Edgar Fonseca
Edgar Fonseca

Edgar Fonseca M.*

Editor www.puroperiodismo.com

El acuerdo partidista para recortar las pensiones multimillonarias, juveniles y hereditarias merece un aplauso general. La decisión consensuada a la que llegaron nueve fuerzas políticas en la Asamblea Legislativa tras una intrincada negociación, no exenta de tensiones, de temores y resquemores es un paso en la línea correcta de conducción y decisión política que  le deben al país ha rato ya. Un paso clave para salir del atascamiento en cuanto a ejecutividad política que amenaza con llevarnos a un despeñadero que esta sociedad no merece.

Un paso de sensatez, de madurez y de visión departe de los distintos actores involucrados. Pero pone a prueba la templanza de una fracción como la del Frente Amplio, en cuanto a alcanzar una real agenda de austeridad frente a la piñata de los abusos y privilegios y de las convenciones sindicales a manos llenas con los recursos públicos.

El voto responde a un creciente clamor e indignación nacional.

Después del tormentoso trámite de la Reforma Procesal Laboral en los albores de esta administración, este es el otro gran logro de la presente legislatura.

El gobierno, a pesar de su endeblez política, con una fracción legislativa disminuida y escindida, sin el control del directorio; en fin, con una capacidad de negociación bastante comprometida, esquivó los riscos y avanzó  del acuerdo con los demás actores.

Un respiro para el titular de la Presidencia, en sus funciones de enlace, de facilitador del Ejecutivo con la Asamblea, y de cuya gestión no han mermado reclamos desde que asumió tras la atropellada salida de su predecesor.

El Frente Amplio, protagonista estelar, fraguó apoyo a su iniciativa  aunque salvó, de momento, al régimen del Poder Judicial.

¿Se puede esperar de los miembros más cuerdos de su fracción otros acuerdos y votos así de pragmáticos?

¿Le meterán el bisturí, a las gollerías de las convenciones sindicales? ¿A odiosas prebendas como esa que los consumidores paguemos a chorros, con cada bombazo en el precio de los combustibles, los pluses de los empleados de una refinadora, qué no refina?

¿Están dispuestos a no cohonestar el chantaje que ya anuncian algunos sindicalistas y extremistas en sus linderos?

¿Será posible esperar de estos frenteamplistas, una conducta política, como la de sus camaradas de Uruguay, quienes, alejados de telarañas ideológicas y extremismos, guían –a pesar de la ceguera de los sindicatos– a la hermana nación suramericana por sendas de sostenido crecimiento, modernización y globalización?

El  acuerdo representa, también, un logro para el resto de partidos: PLN, PUSC  así como los minoritarios cristianos que dejaron de lado intereses particulares, sectarios.

Y fue una negociación que puso a prueba el talante del recién estrenado presidente legislativo en las tempestuosas aguas de un congreso atomizado.

Las fracciones acordaron, además, vía rápida a legislación clave contra el fraude fiscal y a las pensiones del sector judicial.

Tienen, en fin, por delante fuertes desafíos para completar una agenda trascendente de obra legislativa en estos dos años que les resta. Pero así como demostraron voluntad y decisión para meterle machete a las pensiones desbocadas, y sumar respaldo público, así deberían hacerlo con esa serie infinita de abusos con los recursos públicos que tiene al país al borde de la quiebra. Ya veremos la madera de los actores clave de este parto…

¿Irlanda o  Venezuela? Usted escoge…-Eamon Gilmore, veterano líder político y sindical irlandés, nos deja la tarea del milenio a los ticos. Irlanda, dice, pasó, de ser una nación pobre en los años 80, estancada, sumergida en una profunda recesión y atoramiento político,  a convertirse en la undécima sociedad más próspera tan solo atrás de EE.UU. El secreto: pragmatismo a raudales de sus gobernantes, de sus partidos, de sus sindicatos y de todos sus actores sociales. No hay que descubrir el agua tibia para ver cuál es el camino a seguir: Irlanda o …Venezuela, también a la vuelta de la esquina.

*Es Master en Periodismo, Universidad de Missouri-Columbia


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