(Opinión) Volcán Poás; vulnerabilidad económica

Eliécer Duarte.
Vulcanólogo, Ovsicori-UNA

El volcán Poás ha presentado durante los últimos 60 años diferentes niveles de actividad, desde períodos de actividad freato-magmáticas hasta períodos con una emisión pasiva de gases, por lo cual es considerado uno de los volcanes más activos del país.

A partir de 1978, se inició el monitoreo volcánico, con visitas periódicas y sistemáticas tendientes a documentar los procesos volcánicos y el impacto que producen los mismos.

El volcán Poás es un parque Nacional, que por sus bellezas naturales, buenas vías de acceso y cercanía a las áreas más pobladas y desarrolladas del país, lo han convertido en el parque más visitado por turistas nacionales y extranjeros ( aproximadamente 400000 turistas, en el año 2005).

En este volcán, cuando se han presentado eventos extraordinarios la administración del Parque y la comisión Nacional de Emergencia han tomado en algunos casos la medida del cierre temporal del Parque, afectando de esta forma las empresas turísticas y el comercio local. Muchas familias que tenían sus puestos de venta para los turistas, tal es el caso de los dueños de restaurantes, vendedores de fruta, flores y derivados de la leche se vieron afectados cuando se tomaron esas decisiones. De igual forma las empresas de turismo y transporte del mismo fueron afectados. Esto evidencia una problemática que no ha sido en mejor de los casos considerada a la hora de tomar dichas decisiones. Si el crecimiento comercial ha sido proporcional al aumento de la visitación, el desarrollo de infraestructura e inversión con lleva a intereses legítimamente defendidos y por tanto a formular planes de contingencia económica para reducir el impacto en caso de cierres por periodos prolongados.

Después del último evento de actividad freato-magmática, a principios de los 50s, otros eventos menores han provocado preocupación y alarma entre las comunidades cercanas, funcionarios del parque y autoridades. Sin embargo y a pesar de periodos prolongados de calma no han existido planes económicos integrales para enfrentar los periodos de cierre por crisis volcánica.

Al no haberse tomado medidas alternativas, tendientes a reducir el impacto económico de este sector de la población, una posibilidad que cabe es la diversificación de las actividades turísticas, sin abandonar la agricultura y ganadería. Estos dos últimos rubros deberían formar parte medular de un plan de contingencia económica preventiva de largo plazo. Por consiguiente el cierre temporal de la visitación del volcán, no debería ser el motivo por el cual la visitación turística a la región, de nacionales y extranjeros, se detenga.

En el futuro el proceso de comunicación entre las instituciones encargadas de la vigilancia volcánica, la preparación y educación de la población y los encargados del parque deberá involucrar activamente a los actores afectados positiva o/y negativamente por la actividad volcánica.

Eventos extraordinarios recientes. 

Durante las últimas dos décadas se han originado 4 eventos extraordinarios. En los años 1989 y 1990 se produjeron emisiones vigorosas de gases y sedimentos que fueron dispersados por los vientos predominantes en dirección W y SW, hasta unos 18 Km. de la fuente. 

En el año 1994, la emisión de gases y sedimentos fueron dispersados hacia el flanco W y SW alcanzando comunidades de importancia numérica y económica. El lago acido se seco completamente y los efectos ocasionados por la lluvia ácida se agudizaron.

En menor escala, entre mediados de 1999 y principios del 2000 se produjeron efectos en la vegetación circundante a la fuente de emisión. También hubo algunos reportes de visitantes y funcionarios con molestias provocada por los gases volcánicos. Finalmente, a fines de marzo de 2006 se producen al menos 3 explosiones freáticas bien documentadas. Una de ellas produjo caída de bloques de impacto que sobrepaso el borde del cráter. La caída de los sedimentos más gruesos se limito a un sector cercano al cráter y los más finos fueron llevados por los vientos predominantes hacia el flanco SW. La evaporación del lago, comenzó desde abril del año 2005, causando efectos en la vegetación adyacente al cráter. Aunque el impacto en los funcionarios y visitantes (para el 99-2000 y el 2006) fue soslayable, el cierre de operaciones del parque, produce un efecto adverso directo, no solo para el mismo parque, sino para algunos comerciantes, especialmente aquellos ubicados en la ruta de ingreso, específicamente Poasito y Fraijanes.

En dos de los primeros eventos el impacto en; comunidades, funcionarios, vegetación, ganadería e industria lechera fue directo, el cierre del parque se dio por periodos muy cortos y aún así hubo molestia en comerciantes, por la reducción drástica en las ventas.

Vulnerabilidad económica. 

Ya desde el primer evento extraordinario (1989 – 1990) hubo algunas voces de inconformidad de comerciantes que dependían directamente del turismo, de grupos e individuos, que visitaban a diario la cima. Para el año 1994 una situación similar se presento. En ambos casos hubo un impacto en otras actividades económicas como la ganadería y el cultivo de flores y fresas.

El cierre temporal del parque, tuvo un efecto económico también para el mismo parque, ya que dejo de percibir una suma importante por concepto de los montos cobrados a los turistas por ingreso. De igual forma las empresas de turismo que movilizaban mayores volúmenes de turistas se afectaron.

El periodo 1999-2000 el impacto se documentó principalmente en la vegetación cercana a la cima, aunque el aumento el nivel de degasificación fue percibido por algunos vecinos y guarda parques. Económicamente ese aumento de actividad paso inadvertido, ya que el parque estuvo operando normalmente.

Cuando se produjo la primera explosión freática el 24 de marzo de 2006 se tomo la decisión de cerrar el parque a la visitación por motivos de seguridad. En ese momento, valorando el alcance de los materiales, lo impredecible de la actividad volcánica y las limitaciones para el monitoreo directo (debido a las adversas condiciones meteorológicas), la decisión parecía lógica. Sin embargo dado que estas erupciones se produjeron en temporada de alta visitación y la comunidad económicamente interesada no tenía forma directa de confirmar la información que emanaba desde los organismos encargados; la decisión no parecía tan lógica.

Dado el alcance limitado de las erupciones producidas en este último evento freático se puede inferir que una buena cuota de participación se requiere de aquellos grupos económicamente activos en torno a las operaciones del parque nacional. El fomento de actividades como senderismo, cabalgatas, pesca deportiva, observación de aves, etc. es perfectamente posible en las cercanías del volcán, sin poner en riesgo la vida de los turistas.

Esas posibilidades ofrecen mayores ingresos en la economía regional y un uso mas diversificado del recurso humano e infraestructura de la zona. La capacidad de desarrollo turístico, agrícola y ganadero esta lejos de saturarse en esa región tan rica en recursos humanos y naturales. En este sentido, los ministerios de agricultura y ganadería tienen un rol valioso que jugar en la región. El Instituto Costarricense de Turismo puede diseñar una estrategia visionaria que ayude a encausar las inquietudes e iniciativas de los vecinos. Un circuito turístico y socio-económico periférico al edificio volcánico puede ser visualizado y explotado adecuadamente en tiempos de calma y en tiempos de cierre de operaciones.


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