La historia detrás del Cristo del Convento de los Capuchinos de Cartago

ESPECIAL SEMANA SANTA

Don Antonio Céspedes  deseaba tener un Cristo en la capilla familiar de su casa que estaba localizada al costado sur de la Plaza de la Soledad, hoy donde se ubican los Tribunales de Cartago.

En su casa había 14 mujeres que eran sus hijas. El cartaginés José Joaquín Coto se casó con una de ellas, llamada Bernabé Céspedes, y de ahí empezó la relación de la familia Coto con el Cristo que hoy aún luce el Convento. Don José Joaquín y Doña Bernabé eran los abuelos de Rogelio Coto Brenes, quien falleció el pasado 31 de diciembre.

Don Antonio trajo ese Cristo para que las hijas no salieran a la calle. Para ello, fue a hablar con Fray Federico de Barcelona  e hicieron el pedido del Cristo que se mandó a traer a España a través del Convento de los Frailes Menores Capuchinos.  No se sabe cuánto costó. 

Después de semanas, y posiblemente meses, el Cristo llegó a Cartago,  pero cuando don Antonio vio que era tan grande (pesa 175 libras, de tamaño natural y con toda la cruz de punta a punta mide tres metros)  llamó a su sirviente Ramón Vega para que fuera a hablar con Fray Federico.

“Y dile: ¿Qué si él está dispuesto a guardar el Cristo en la Iglesia para ponerlo en adoración de los fieles que llegan al templo?. Eso sí, cuando yo lo necesité se lo pido”,  dijo don Antonio.

Tal fue la impresión de Fray Federico cuando vio  tan bello Cristo, de facciones tan finas y delicadas, que lo dejó en la Iglesia del Convento.

Pasaron los años y don Antonio nunca se lo pidió. Entonces, fray Federico le dijo qué si podía disponer del Cristo para hacer unos Vía Crusis antes de Semana Santa en el Convento. Don Antonio dio el sí, pero con la condición de que la custodia de ese Cristo siempre fuera de él y sus hijas.

El fraile Federico de Barcelona y el Cristo

 Fray Federico era un hombre muy alto y fuerte, capaz de bajar él solo al Cristo con toda la cruz del altar donde estaba y de hacer las catorce estaciones, el ofrecimiento, devolverse otra vez y lo volver a ponerlo en el altar, algo que nadie lo ha podido hacer de nuevo, según contaba Cholo Coto (qdDg) integrante original de los Portantes del Santo Cristo.

El mismo Fray Federico se inventó una faja para llevarlo en las 14 estaciones del Vía Crusis que se realizaba primero en el Convento y luego en la calle  el Domingo de Ramos. Inclusive, existe fajas muy antiguas que aún se conservan.

Fray Federico buscó gente para conformar  Los Portantes del Santo Cristo, que eran hombres fuertes de la ciudad de Cartago y lo hacían por favores concedidos.

Luego se utilizó el Cristo para la crucifixión en el Calvario, el descendimiento y  para el Santo Entierro

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Los Portantes del Santo Cristo

El Fraile Federico de Barcelona formó una agrupación que llamó: Los Portantes del Santo Cristo del Convento de los Frailes Menores Capuchinos, que era la encargada de realizar los Vía Crusis dentro de la iglesia del Convento y más tarde en el Barrio Asís.

Cada portante lleva  al Cristo con su cruz durante una estación. Actualmente, es una sección de la Hermandad de Jesús Nazareno y consta de 20 hermanos  que durante años fueron coordinados por Rogelio Coto Brenes.

La escogencia del próximo custodio

La última de las tías Céspedes llamada Luisa, llamó a su sobrino  Rogelio Coto Brenes y le dijo que  tomará la custodia del Cristo por ser el mayor de los sobrinos que estaba dedicado a la Iglesia.  Esa conversación con su tía fue en 1948 y hasta el 31 de diciembre de 2018, día de su muerte, cumplió con aquella tarea. Por cosas del destino, no se eligió al nuevo custodio.


Fuentes:

Prof. Rogelio Coto Brenes (+) y Javier Coto Hernández (+)

Entrevistador: Rogelio Coto Alfaro.

Realizada el 22 de marzo del 2017.

Material obtenido de entrevistas a los señores Javier Coto Hernández(+) y Rogelio Coto Brenes.

Este material ha sido grabado.


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