Cura advierte sobre crisis del catolicismo en el país

encuestas han mostrado que el número de personas que profesa la religión católica en el país está disminuyendo

  • Personas buscan otras religiones para responder a dilemas existenciales

Redacción- David Solano, quien reúne en su trayectoria la inusual combinación de ser sacerdote y sociólogo, es uno de los pocos académicos del país que estudia la sociología de la religión y, especialmente, la disminución de creyentes católicos en el país y en Latinoamérica.

Solano, profesor en la Universidad de Costa Rica (UCR), da la impresión de ser una persona tímida, posee una gafas redondas, camina encorvado y a su voz le falta potencia, no obstante, es una persona agradable para hablar y cauta en sus afirmaciones.

En los últimos 10 años, encuestas nacionales e internacionales han mostrado que el número de personas que profesa la religión católica en el país está disminuyendo,  mientras que otras denominaciones cristianas (protestantes, evangélicos, etc.), otras religiones (budismo, islam), e incluso la no afiliación religiosa van en aumento. 

Solano, quien reconoce que el catolicismo muchas veces no responde a las necesidades espirituales de los creyentes, habla sobre el tema de manera desapacionada. A pesar de ser sacerdote, sus respuestas reflejan más la mirada del sociólogo. 

Según la encuesta Latinobarómetro del Centro de Investigaciones PEW del 2014, 15% de los costarricenses criados en el catolicismo dejan de serlo a lo largo de sus vidas, muchos incluso se vuelven protestantes. ¿Será que la religión católica no responde a sus inquietudes personales?

Una de las hipótesis para tratar de explicar la migración de católicos hacia otras denominaciones, fundamentalmente hacia el protestantismo, en América Latina, es que existe una inadecuación entre las necesidades que las personas viven y la propuesta que la Iglesia Católica hace. Esa es una hipótesis que se ha venido manejando el los últimos 10 años. Esto es porque la gente dice que no hay una respuesta a las necesidades existenciales de ellos, y entonces migran a otras denominaciones religiosas para tratar de colmar ese vacío. En esa migración uno de los principales receptores es el mundo evangélico, yo prefiero llamarlo así, porque me parece que catalogar de protestantes o de evangélicos de manera genérica es una categoría injusta, porque no todos son evangélicos ni todos son protestantes.

¿No todos los evangélicos son protestantes?

Algunos sí, otros no. (…) Una de las cosas que hay que tratar de comprender, y tal vez acá le hablo más como sociólogo y menos como cura, es que la trayectoria religiosa de una persona, contrario a lo que muchas veces se piensa en el catolicismo -de que es una unidad monolítica- tiene variaciones, hasta dentro del mismo catolicismo. (…) Hay varias opciones, por así decirlo, donde una persona puede ir realizando su vida religiosa. Entonces es comprender que no es una línea recta, sino que es una línea con fluctuaciones. En esas fluctuaciones, muchas veces la gente busca otra afiliación religiosa para intentar responder a dilemas que la vida le platea. 

Es decir, la disminución del catolicismo en el país se debe a que no logra responder las necesidades existenciales de la persona. 

Esa es una hipótesis. La otra línea es que se amplió la oferta religiosa. En una región como Latinoamérica en donde el catolicismo ha sido históricamente una opción dominante, o LA opción religiosa de la gente, pues ha venido quebrándose ese monopolio y aparecen nuevos gestores de lo religioso. Los primeros en aparecer es el mundo evangélico, y luego aparecen, fruto de esta globalización que es económica, que es social, pero que también es cultural y religiosa dentro de la cultura, otros cultos, otras expresiones, o se reaniman o reavivan expresiones religiosas propias de la región Latinoamericana y la gente se adscribe a ellas. Entonces al haber más oferta usted puede escoger más. 

Usted ha afirmado anteriormente que en el mundo evangélico “hay una sintonía entre el discurso y la práctica religiosa”, ¿acaso eso no está presente en el catolicismo?

No es que no está presente, es que es más palpable en el mundo evangélico la sintonía entre lo que dice la creencia y lo que usted hace.

¿Por qué?

Es menos complicado para la gente, en el mundo evangélico, lograr esa sintonía. ¿Y por qué es menos complicado? Porque el discurso es menos, como decirlo, menos complejo. Entonces cuando el discurso es menos complejo usted lo traduce en una creencia que igualmente resulta menos compleja. Entonces hay una consonancia entre el decir y el creer, y como esas creencias se manifiestan en la práctica religiosa. De la sociología de la religión es un postulado básico que las creencias se manifiestan en las prácticas. 

¿Cree usted que los abusos sexuales a menores, como los que ocasionaron la renuncia de 34 obispos chilenos este año, le hayan quitado credibilidad a la Iglesia Católica?

Sí, porque hay un impacto hacia adentro de la Iglesia. Por supuesto, están las víctimas, sus familias y todo el entramado de relaciones que esas personas tienen, y quizás también incide en la disminución de creyentes la respuesta dada desde la institucionalidad a los temas relacionados con los abusos de menores; que tal vez no es la respuesta esperada, o que tal vez la respuesta tardó en llegar, entonces hay un impacto mayor de ese tipo de cosas. 

¿Cree que la oposición de la Iglesia Católica al matrimonio homosexual haya hecho que las personas se alejen de la religión católica al considerarla “intolerable”?

Curiosamente hay mucha construcción de un lado y del otro de lo que yo llamo “mitos” sobre la posición de la Iglesia en torno a la persona homosexual. Por ejemplo, un mito es “usted no tiene nada que hacer en la Iglesia Católica”, y el magisterio oficial de la Iglesia más bien sostiene que la persona con tendencia homosexual hay que respetarla, buscarle, encontrar un camino para que siga perteneciendo en la vida de la Iglesia. También a eso se suma la práctica de algunos miembros de la jerarquía de discriminar a estas poblaciones. Ahora, como decir que la posición sobre el matrimonio incida, yo creo que no incide tanto como sí incide el tema de que si yo existencialmente siento que la propuesta religiosa no me satisface, busco otro lugar. Y lugares hay muchos.

Según el estudio Perspectiva desde el Barómetro de las Américas del 2010, un 20,7% de personas en Costa Rica apoyan el matrimonio homosexual.

Un 24% según Gentico de UNIMER apoya el matrimonio homosexual. Entonces es la cuarta parte de la población.

¿Cree que esa población no se identifica con toda la creencia católica por el simple hecho de diferir en el aspecto del matrimonio?

Es que es muy difícil saberlo, porque como no tenemos datos en las mismas encuestas sobre credo religioso, entonces usted no puede cruzar la variable religión con la variable aceptación del matrimonio gay. Pero (…) bien puede existir gente católica que apoye el matrimonio homosexual. No lo podemos saber por datos, no lo tenemos. Y a nadie se le ha ocurrido preguntar en una encuesta de esas sobre afiliación religiosa.

¿Diría usted que el catolicismo está en crisis en occidente?

Depende de cómo se lea la crisis. Porque (…) para mí el catolicismo, siguiendo a un antropólogo de la religión Argentino (Elio Masferrer Kan), el catolicismo es un equilibrio dinámico en tensión, que tiene distintas posiciones. Entonces, puede ser que una forma de vivir el catolicismo sea la que esté en crisis, pero no otras. A nivel global, dentro del catolicismo, están teniendo un crecimiento fuerte movimientos que si uno los ubicara en el espectro ideológico son más derecha, como el Opus Dei, el Camino Neocatecumenal, el Movimiento Comunión y Liberación, esos están teniendo un crecimiento fuerte dentro del catolicismo. Pero hay un decrecimiento de fieles, por ejemplo, en Latinoamérica, donde esos movimientos solo tienen una presencia reciente. (…) Está disminuyendo cierto tipo de catolicismo, pero otro tipo está creciendo.


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