El caso Riley: “Los Maestros Merecen Respeto”

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Minor Araya Salguero

Criminólogo – Exjefe OIJ 


California, noviembre 2, en una clase escolar [Maywood Academy High School] un profesor de música [64 años] a quien CBS Los Angeles refiere como “gran persona y gran maestro” se convierte en blanco de uno de sus alumnos. 

Marston Riley, recibe en su ya muy concurrida y bulliciosa aula a otro más de sus estudiantes de música al cual, con normalidad y respeto le indica que no puede permanecer en el recinto debido a que, “no llevaba el uniforme adecuado” a lo que el estudiante respondió asiduamente, “con variados insultos racistas”. 

Al igual que Riley, el muchacho de 14 años es de piel negra. Este menor, indignado y furioso desobedece las disposiciones de orden y conducta emitidas por su profesor, se niega a salir del aula gritando su diatriba y agrediendo físicamente, con un balón, a su ya muy avergonzado y humillado educador 

La boca del menor – cuál sucio escusado – acompañada de la estúpida y copiosa risa que a ritmo de coro, el resto de estudiantes hacían sentir en aquellas cuatro paredes, finalmente termina con la paciencia y tolerancia de aquel humilde y veterano maestro. Riley en respuesta, lanza el primer puñetazo a la humanidad del alumno y terminan ambos, consumidos en una riña sin mayores consecuencias para el payaso. 

Pero el maestro, para ser liberado por el Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles, debió pagar una fianza de 50.000 dólares; aspectos que causan indignación – según el medio informativo – a tal punto que la organización GoFundMe ha recolectado el dinero suficiente en apoyo al educador; un adulto mayor que goza de respeto y cariño en la institución que sirve ya que, “…se ha ganado “el respeto de muchos maestros, personal y estudiantes”.

Ya en Tiquicia, algunos de ustedes – estimados lectores – estarán de acuerdo conmigo cuando afirmo que, mucho se ha dicho con respecto a nuestra paz, respeto, tolerancia y, criminalidad. Estamos hartos de tanto irresponsable, irrespetuoso y de tanto maleante en donde créame, mucho problema de este tipo es originado primero en la casa, luego en el aula, se cocina a fuego rápido en la calle y así, terminar ese indeseado moldeo en prisión.

“Irrespetar a nuestros maestros es como Irrespetar a nuestros padres”

No debemos permitir que nuestros hijos irrespeten y menos aún, agredan de cualquier manera a sus maestros, a aquellos que con entusiasmo y respeto les preparan para afrontar la dura realidad de la vida. Es injusto y muy peligroso alcahuetear a nuestros hijos riendo su burla y agresión hacia otras personas, por cualquier condición. Ser blanco, negro, amarillo o rojo, a nadie hace menos ser humano, a nadie hace menos que otro; no convierte per se a nadie, en oveja. 

En el tiempo, hemos aprendido mucho de lo mucho que vemos fuera de nuestras fronteras, aprendamos de este caso, el caso Riley, un episodio real que definitivamente, al estudioso del crimen mucho le dice; se ofrece un amplio panorama que como un cúmulo de pistas, puede evidenciar algunas de las más intrínsecas razones de uno de los fenómenos criminales hoy, más temidos en el mundo, el Tirador Activo. 

Que las políticas y reglamentos en Costa Rica sean claros, precisos y contundentes en cuanto al respeto que el alumno, al maestro le debe y viceversa. Porque todos tenemos, como seres humanos [imperfectos] un límite y no todos tenemos el mismo temperamento y forma de pensar ante diferentes situaciones. No todos respondemos igual, ante el mismo estímulo más aún, cuando este es agresivo, infundado, humillante e insistente. 

Ningún indeseable de 14 años de edad, tiene el derecho de pisotear a su educado y paciente maestro de secundaria, agrediendo a éste física y verbalmente frente a un grupo en donde algunos, tristemente gozaban de las palabras y actitud del pseudoestudiante [payaso]. Aprendamos de nuestros hermanos norteamericanos; esta experiencia es rica para el análisis de nuestras autoridades de Seguridad [MSP] y de Educación Pública [MEP] a efecto de revisión, comparación y corrección de políticas y procedimientos. 

¡No interrumpa la conversación de las personas mayores, respete…! Aquellas, las firmes palabras de nuestros responsables abuelos claro está, como advertencia y de previo a un eventual “jalón de orejas” ante la no obediencia. La disciplina y el respeto no son enemigos comunes, son cualidades que deben, al ser humano, ser inculcadas desde la temprana edad; lo contrario, podría emular una cría de cuervos. 

Por nuestros maestros, por nuestros jóvenes, por nuestra seguridad ciudadana. Apoyemos a nuestras fuerzas policiales. 


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2 Comments

    • Muchísimas gracias Don Eduardo por tomarse el tiempo de leerlo. El honrado soy yo con su lectura señor. En nuestro país, poco a poco, se pierde el respeto por aquellos que respeto merecen, lamentablemente. Saludos cordiales

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