Epsy Campbell junto al fundador del PAC, Ottón Solís.

Redacción. El presidente de la República afirmó tras la renuncia de Epsy Campbell como canciller de la República que ahora solo como vicepresidenta, tiene mucho que aportarle al país.

Alvarado reconoció la labor de Campbell en la Cancillería y rescató su papel en la defensa de los derechos humanos y de la democracia en los diferentes foros internacionales, su liderazgo, articulación interinstitucional sobre la situación migratoria y su lucha por el empoderamiento económico de las mujeres, entre otros logros.

Asimismo, anunció que desde la Primera Vicepresidencia, Campbell trabajará en la construcción de una Costa Rica más justa, inclusiva y próspera, en el marco de la presentación del Plan Nacional de Desarrollo e Inversión Pública anunciado este martes.

En ningún momento se refirió a la investigación penal que la Fiscalía tramita contra la hasta hoy canciller por los cuestionados nombramientos en el Ministerio de Relaciones Exteriores que, finalmente, la llevaron a presentar su renuncia.

Campbell negó haber impuesto algún criterio contra la ley para forzar los dos nombramientos a puestos de dirección de la Cancillería, cuestionados recientemente.

“He entendido muy bien que mi responsabilidad con este país trasciende el estar al frente de una cartera. Por ello continuaré trabajando fuertemente para lograr los niveles de desarrollo que este país se merece, desde mi Despacho como Primera Vicepresidenta de la República de Costa Rica”, dijo.

En su mensaje al plenario, Epsy Campbell reiteró los criterios técnicos y legales que expuso semanas atrás ante la Comisión de Ingreso y Gasto Público de la Asamblea Legislativa, sobre los cuales se fundamentaron los dos nombramientos realizados en puestos de dirección del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, que han sido cuestionados.

“Los nombramientos recibieron las aprobaciones jurídicas y técnicas de los órganos competentes constatando la legalidad de los mismos”, indicó, tras rechazar tajantemente “que fuera yo la que impusiera algún criterio o una costumbre ‘contra legem’ para forzar los dos nombramientos”.

“Siempre he actuado de buena fe y con un respeto irrestricto a los criterios jurídicos imperantes en cada momento”, puntualizó.

 

 

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