#EnLaMira: El asalto de Coronado ¿Una obra divina?

Opinión

Minor Araya Salguero

Criminólogo – Especialista SWAT


El pasado 3 de enero tres sujetos asaltan a dos clientes bancarios en un centro comercial de Coronado. Debido a la intervención del agente de seguridad del banco [BAC San José], no solo la intención criminal se frustra, sino que además sus artífices mueren en el intento.

La ciudadanía en general aplaude el resultado; resalta la pérdida de tres maleantes y la acción del agente. La conceptualización anterior florece, gracias a la exposición de un par de videos relacionados con el hecho, que, de una u otra forma, logran ser filtrados.

Algunos medios de comunicación afirmaron que “el accionar” del agente y en fin, el largo y ancho de lo sucedido se considera “entera y altamente profesional” y de “cualidades técnicas tácticas excelentes y emulables”. Sin menosprecio alguno por el esfuerzo demostrado, desafortunadamente se envió un mensaje, uno no del todo cierto y positivo. Uno incluso peligroso.

Por otro lado, mientras el Ministerio de Seguridad Pública (MSP) – por una razón u otra – se abstrae de calificar el acto del agente en cuestión, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) le resalta como uno “bueno, muy valiente y acertado” pero, ¿realmente lo es?

La calificación que hace el OIJ no la comparto, pero sí la respeto por cuanto esta no se emite al nivel de expertos; no obstante, la precaución oficial es la mejor consejera ya que no todo lo que brilla es oro en la expectativa de un caso criminal.

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“Entonces, ¿hay que esperar a que el asaltante dispare primero para así disparar uno a éste y así, no tener problemas legales…?”

“¿Será que el traje del guarda es especial y por eso logró capiar las balas como dijeron en la tele…?”

“¿Al asaltante armado, primero hay que tratar de someterlo a golpes para luego poder dispararle en legítima defensa…?”

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Sí, muchas preguntas se hacen y por esta razón, sin entrar en detalles realmente técnicos y tácticos, se ofrece un pequeñísimo análisis, uno que espero evite una imprudencia laboral.

La evaluación del desempeño de un agente que hace cumplir la ley y el orden, al igual que sus auxiliares [agentes de seguridad privada], debe partir – como cuestionamiento incluso – de tres aspectos fundamentales:

1. Base Teórica de Dirección

2. Proceso  

3. Resultados.

El asunto puede pero no debe tratarse al mejor estilo de Comedy Capers.

En cuanto al primero [Base]: Resulta aplaudible y emulable la posición del empleador. Su política de protección física no sólo cubre a sus trabajadores, esta se extiende hacia sus clientes no “de los dientes para afuera” sino realmente. A diferencia de otras instituciones financieras, parece que el BAC San José sí se toma en serio el objetivo de evitar cualquier daño a cualquiera que haga negocios con este.

Debido a lo anterior, la actitud del empleado [agente protector] es impulsada por una buena voluntad, una que persigue evitar daño alguno a uno de sus clientes y con esto, proteger a otros relacionados con su patrono. Así, el propósito de la ejecución del trabajo, es correcto, propio y ejemplar.

Sí, existen procedimientos de operación negativos y urgentes de revisar y corregir, pero sobre estos no voy a pronunciarme por respeto al proceso judicial indagatorio en curso.

En cuanto al segundo [Proceso].

¡Una obra divina! uno que si bien estuvo apegado a Derecho por cumplir – indudablemente – con todos los extremos exculpantes del 28 Penal, lamentablemente estuvo repleto de emotividad operativa, lo que provocó un desastre técnico y táctico.

La vida del agente y de terceros inocentes fueron puestas bajo riesgo innecesario. Esta indeseada condición pudo bien haber sido evitada utilizando las técnicas y tácticas adecuadas desde el inicio de la intervención; no obstante, desde el banderazo de salida la debida ejecución se auto lesiona gravemente.

La aplicación de la legítima defensa requiere de Razonabilidad y Proporcionalidad ¿Es acaso razonable y proporcional tratar de auto defenderse y defender a otra persona [un violento y decidido depredador armado con un arma de fuego] utilizando un nivel de fuerza inferior pudiendo utilizar uno equivalente o superior…? Espero que de acuerdo esté conmigo cuando afirmo que no.

Y una cosa mal ejecutada lleva a otra… Este caso no es la excepción. Los yerros técnicos y tácticos fueron abrumadores en el agente; errores en perfecta armonía con la estupidez, ignorancia y complacencia de tres vagos que apostaron todo y lo perdieron todo.

No, las balas no se eluden con los movimientos corporales. De acuerdo a las tácticas [SWAT] el principio “disparar y moverse” sí pudo eventualmente, eludir trayectorias de disparo; ángulos de fuego. Y, el hecho de que el agente, en plena pelea, posicione su dedo índice fuera del guardamonte del arma estando esta vacía y abierta, no es necesariamente representativo de un alto nivel de desempeño táctico, no.

El arma debe ser habilitada en el menor tiempo posible para con esto, profesionalmente persistir con las tareas que le permiten sobrevivir al usuario.

La ejecución operativa individual del agente no es congruente con el principio de Dominación del Área; pudo [el agente] – perfectamente – haber sido agredido mortalmente desde varios ángulos del entorno y nunca haberse enterado siquiera de la existencia de la amenaza. El agente fue ingenuo y hasta curiosamente acechado por dos de los tres cuasiasaltantes que pensaban estar en medio de un día de campo.

A pesar de que por normalidad es improcedente disparar con una mano en ambientes como el aquí en cuestión, el agente – tal vez ya herido – lo hace relativamente bien. Se logra impactar a tres objetivos y neutralizar la amenaza que estos representan aún así, debido a la técnica utilizada, el ambiente fue agredido con trayectorias no precisas que colocan a terceras personas inocentes, irremediablemente bajo alto riesgo de lesión.

En cuanto al tercero [Resultados].

Se destruye el alcance de los objetivos del asalto. A pesar de que uno de los clientes es herido en su área inguinal por proyectil de arma de fuego, éste sobrevive al igual que el otro cliente [mujer].

Los tres antisociales son heridos letalmente por el agente de seguridad privada y consecuentemente, el ansiado botín no fue para ellos, más que su última y oscura pesadilla.

Con todo, ¿Cuál es el factor principal que coadyuva al éxito [evitar un delito] fácilmente percibido? En realidad son varios, algunos de estos no deben ser mencionados aún; no obstante algunos otro sí:

1. El coraje y la determinación del agente.

2. La ineficiencia e ineficaciadel asaltante

3. La buena fortuna, suerte, bendición o bien como se quiera conocer y aceptar.

Son los resultados, es esa cualidad de valentía y determinación– difícil de encontrar – de un buen hombre herido, aquello que nubla lo cuestionable ante el no conocedor. No es para menos – claro está – personalmente he visto a agentes tácticos, entrenados en la “china y en la conchinchina” paralizados unos y “en reversa” otros cuando “suenan los balazos” por lo que, la actitud en este caso demostrada, es simplemente asombrosa y realmente de ejemplar para todos nosotros.

Cuando hay bancos que hipócrita o ingenuamente hacen creer que, con sus políticas y procedimientos en materia de seguridad, les importa la integridad física y mental de sus colaboradores y clientes, lo que bien hacen es evadir y encubrir responsabilidad y peor aún, armar al delincuente. Parece que el BAC San José supera esa visión y claramente hace una emulable excepción; envía un fuerte mensaje al hampa que inunda Costa Rica día con día.

Comprendido lo anterior, no puede ocultarse que lo imprudente del acto en cuestión, pudo costar la vida de personas inocentes, incluso al interior de la agencia bancaria. La buena intención y el coraje debieron haber sido yunta perfecta de un correcto procedimiento y no haberse dejado a su suerte.

Al igual que un Sistema de Seguridad Física objetivo en el Centro Comercial – también afectado – la objetividad operativa en este importante hecho, también brilló por su ausencia.

El mensaje que este tiroteo nos puede ofrecer es el siguiente: Asumiendo que la muerte de un ser humano es lamentable, esta es inevitable tanto como necesaria y bajo circunstancias especiales, esa necesidad es preferiblemente cualitativa y, si bien es cierto, en el entorno de este caso hay políticas empresariales y actitudes individuales que resaltar y emular, en parte, por su forma y fondo, es la forma la defectuosa; una que llama a la profunda reflexión y corrección ya que, lo que hoy aplaudimos como perfecto y grandioso, bien pudo perfectamente ser reprochado y recordado como un abismal desastre.

Dedicado, con mucho respeto y agradecimiento, al Banco BAC San José, por supuesto, a su valioso personal. Que esta crítica construya, que coadyuve – de alguna manera – con esa encomiable posición y condición seria y responsable que con sobrado tesón, esta institución privada hace prevalecer en todos sus procesos, para así servir a nuestro país con la transparencia, coraje y determinación ya conocidos.


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4 Comments

  1. Bla bla bla…. por eso estamos como estamos en manos de la delicuencia…. porque no actuan como.lo hizo este encargado de seguridad aun a riesgo propio de su vida.. yo seguire aplaudiendo y admirando a este señor. A él si mis verdaderos respeto…. no alguien que desde letras le resta méritos.

  2. Tantas palabras que en total se resumen como: No ponga en riesgo su vida por defender a nadie, menos por dinero 🙁
    Que sea la justicia divina que se encargue…recuerde que la justicia humana no funciona para nada y menos si andan cascos.

  3. Me gusta la actitud de este guarda además las políticas de BAC San José me gusta que la seguridad no sea solo para el banco sino también para sus clientes a este guarda mis felicitaciones por su valentía

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