Redacción- La moringa es un árbol que ofrece valiosos recursos nutricionales y energéticos y destaca sus propiedades medicinales, desde combatir la fatiga, regular niveles de colesterol y evitar procesos inflamatorios e infecciones.

La nutricionista Valeria Laitano habla sobre las propiedades de la  Moringa y como se puede utilizar. La moringa tiene muchas propiedades como:
o Potente aporte nutricional y energético
o Antioxidante
o Antiiflamatorio
o Antihistamínico
o Antibacteriano
o Hipolipemiante
o Hipoglucemiante

o favorece la digestión
o dermoprotectora


Esos son otros beneficios:

– Tiene una alta capacidad antiinflamatoria, mostrándose efectiva en el tratamiento de afecciones crónicas como la diabetes, la artritis y la artrosis, pero también en inflamaciones digestivas, hepáticas y renales. Los extractos concentrados de hojas de moringa han demostrado su capacidad para revertir la inflamación de los tejidos.
– Te ayuda a reducir los niveles de colesterol LDL en sangre y a la larga previene los accidentes cardiovasculares.
– Combate los síntomas de los procesos alérgicos, te ayuda a desinflamar las mucosas del tronco respiratorio. La moringa oleifera está indicada en alergias respiratorias, alergias por contaminantes y por intolerancias alimentarias, procesos asmáticos, que cursan con rinitis, conjuntivitis, laringitis o bronquitis.
– Las hojas se usan como laxante y como purgante en estreñimientos crónicos o severos.
– Favorecen la emisión de orina, alivian la inflamación del riñón y la que se presenta en las vías urinarias como la vejiga, y previene la retención de líquidos y los edemas.
– Ejerce un efecto protector y desintoxicante sobre el riñón, por cuanto contribuye a atenuar el daño generado por agentes tóxicos, como es el caso de algunos medicamentos y metales pesados. La moringa favorece la eliminación vía orina de estas toxinas.
– Muestra una potente acción antibacteriana, lo que impide el desarrollo y propagación de determinados agentes patógenos, como las bacterias Helicobacter pylori, E. coli, o la salmonella, y te ayudará a combatir sus síntomas como la diarrea.
– Este árbol es un aliado de la salud de la mujer joven. A las hojas se les atribuye la capacidad de estimular la producción de leche materna y se considera un apoyo natural nada desdeñable frente a la anemia ferropénica a causa de su riqueza en hierro, magnesio y otros minerales.
– El fruto de moringa, pobre en grasas, ayuda a combatir el sobrepeso y favorece la buena asimilación de los nutrientes.
– El jugo de las hojas tiene un alto valor antiséptico. Se ha usado para curar y cicatrizar heridas, llagas, arañazos y picaduras de insectos.


Estas son algunas de las recomendaciones para consumirla:

o Jugo de la planta fresca (hojas y frutos): para la tensión
sanguínea y la diabetes. Un vaso al día.
o Hojas secas o frescas en infusión (poco habitual): como
digestivo, laxante y antiparasitario (antihelmíntico); dos tazas al
día.
o En polvos: para el colesterol, el estreñimiento, la diabetes, etc; 3-
4 gr al día, en tres dosis.
o En cápsulas: tres al día, antes de cada comida.
o Hojas pulverizadas para aplicación tópica: un uso tradicional
sobre heridas, golpes e inflamaciones de la piel.
o Semillas de moringa: con o sin cáscara, crudas o cocidas, o bien
en polvos. Se puede tomar con agua, o incorporarlas en
tu ensalada.

«El uso de moringa, como el de cualquier otra sustancia natural, en determinadas afecciones metabólicas y de tipo nervioso, sobre todo a través de tratamientos sistemáticos, debería de hacerse con el consentimiento de un médico de confianza. Más aún si se esta tomando una medicación convencional, para evitar posibles interferencias con la acción de los fármacos», expresó la nutricionista.

Por regla general, el consumo de moringa oleifera en dosis o cantidades razonables no supone riesgo alguno para la salud, aunque las sobredosis no  son recomendables en ningún caso. La moringa puede incluirse tranquilamente en nuestra dieta habitual, si no abusamos de ella.