Redacción- El tico Omar de Jesús Zúñiga Núñez a sus 33 años sueña en convertirse en el primer costarricense en ascender la montaña más peligrosa del mundo: el K2.  Esa categorización se la ha ganado porque de cada 4 personas que han alcanzado la cumbre, una ha muerto en el intento.

Su vida transcurre entre las cimas de la agreste Cordillera de Talamanca y la finca de su familia en Olán de Buenos Aires, Puntarenas, al sur de Costa Rica. El amor por el  campo, los cultivos y la protección de los  animales caracterizan la vida de Omar, quien divide su tiempo en el trabajo como guía de montaña, turismo rural y la agricultura.

El K2 es la segunda montaña más alta del mundo, con 8611 m.s.n.m. (la más alta es el Everest 8848 m.s.n.m. conquistada por el costarricense Warner Rojas en 2012), pero es considerada como la más peligrosa e inaccesible del mundo junto al Nanga Parbat y el Annapurna. Se ubica en los Himalayas, en la frontera entre Pakistán y China. De hecho nunca ha sido escalada en invierno.

“Desde que vi esa montaña en fotografías y videos, es lo que  más me ha llamado la atención en la vida. Tiene algo que enamora. Y si, la verdad, le tengo respeto, pero a la vez espero tener la capacidad suficiente para lograrlo con mucho esfuerzo y dedicación”, afirma Zúñiga, guía de la empresa Picoaventuras Talamanca y cuyo lema al iniciar las travesías es “cero drogas y cero alcohol”

Zúñiga está consciente del peligro que representa la expedición al K2 y también el alto costo económico que representa. Sin embargo, se aferra a la famosa frase del cineasta Walt Disney: “Si puedes soñarlo, puedes lograrlo”.

“Me mueve la pasión por la naturaleza, las vistas, los retos de saber que si logras una cumbre complicada, lo puedes usar como referencia para enfrentar problemas personales y saber que si se persevera, se puede lograr”, comenta el bonaerense.

En Costa Rica es una de las pocas personas que ha conseguido ascender los 52 cerros de más de 3000 ms.n.m. publicado en una lista del Instituto Geográfico Nacional.

“Los tres miles han sido un reto muy lindo. Inicié con el Cerro Utyum, que es como el patio de mi casa. Lo he subido muchas veces y en una de ellas conocí a Jorge Bolaños del Club de Montañismo de la Universidad de Costa Rica, El fue quien originalmente inició con este proyecto de los tres miles.

Él me motivó a escalar todos, Luego varios amigos me pedían que los llevara a los cerros y ahí nació Picoaventuras Talamanca”, recuerda Omar, quien suma 28 ascensos al Cerro Dúrika, uno de los más alejados del país y cuya travesía hasta la cima es de dos días.

“El cerro más duro de Costa Rica se llama el Bitsi. No existe sendero, no hay agua, hay que cargarla gran parte del trayecto. Aún así lo he subido 7 veces. Otro de mis logros es haber conquistado la cima del Cerro Mok en la zona sur del país, cerca de la frontera con Panamá”, explica Zúñiga.

Pero su cerro preferido es el Utyum, del Bribri “Ùyöm” (ù ‘casa’ -yöm ‘formativo de topónimos’).  “Y no es porque sea el patio de la casa, sino que es el puro centro de la cordillera madre”.

Aparte de los 52 cerros de más de tres mil de Costa Rica, Omar ya inició su preparación más allá de nuestras fronteras con travesías en México, Guatemala y Perú, en donde ha dado sus primeros pasos en el entrenamiento de escuela de glaciar.

“Mi sueño es escalar el K2 y por qué no los 14 ochomiles del mundo”, concluye Omar, quien ya empezó a reunirse con algunas casas comerciales que se han interesado en el proyecto.

La empresa Spot Costa Rica Panapager, ya dijo presente con el patrocinio de un rastreador satelital Spot X  y un teléfono satelital para las comunicaciones durante la travesía.

“Para Spot Panapager será un honor formar parte de este hecho histórico que muestra que cuando los ticos nos proponemos algo podemos llegar muy lejos”, indicó Marcos Bonett, Gerente de Panapager.