#EnLaMira: Con la letalidad de la munición no se juega

artículo de opinión

Minor Araya Salguero

*Criminólogo – Exjefe OIJ


“Proyectil se activó y lo impactó en el cuello, Guanacaste Niño juega con bala y termina en el Hospital”.  Este, el encabezado de una importante nota de Diario Extra (Julio 28, 2019) en donde, la periodista Mónica Matarrita Mora nos hace un gran aporte en materia de seguridad. 

De acuerdo con la narrativa “Un niño de 8 años resultó gravemente herido luego de que una bala lo impactara en el cuello mientras jugaba con ella. El hecho se reportó en Ciudadela Calderón Fournier en San Martín de Nicoya, Guanacaste.”. Afortunadamente el menor sobrevivió el incidente.

El señor Leonardo Coto Gómez, alrededor de la noticia supra, afirma con preocupación que a él, dos instructores de armas de fuego le negaron a la munición peligrosidad alguna, de no estar esta complementada con un arma de fuego. 

Este internauta, con sobrada razón duda de sus maestros en materia ya que ellos le afirman “que nada pasaría ya que la bala (proyectil) necesita de un arma para causar daño debido a que es el cañón el que le va a dar la dirección y fuerza al proyectil, y que si una municion (sic) se cae o se activará contra algun (sic) objeto que la active el proyectil se libera pero no causaría daño por no tener la fuerza ni la dirección…” (2019).

Espulguemos esto:

Mal hace la nota cuando indica “Niño juega con bala…” siendo una bala, únicamente una de las partes que componen una munición. Una bala por sí sola, es tan peligrosa como lo puede ser una piedra de su misma masa. Es acá en donde, el grado de conocimiento en la materia de quien informa, es vital para evitar profundos e innecesarios enredos en el receptor. 

La nota informativa hace referencia a un revólver, esto es, un arma corta. Este tipo de arma de fuego requiere de MUNICIÓN especialmente diseñada para ser alojada en las recámaras de su cilindro para luego de una acción mecánica, ser (la munición) activada por los efectos de la percusión y combustión 

Básicamente, una munición para un revólver calibre .38 se compone de: 

1. Casquillo (contenedor que mantiene todos los demás componentes de municiones juntos). 

2. Cápsula iniciadora (contenedor del iniciador). 

3. Iniciador (compuesto químico explosivo). 

4. Pólvora (mezcla química que se quema rápidamente). 

5. Bala o proyectil (objeto expulsado a través del cañón).

El casquillo contiene en su base la cápsula iniciadora; es un diseño adecuado al arma de fuego, la cápsula está dispuesta para ser golpeada, con fuerza, por el percutor del arma. El percutor es una pieza, una especie de perno de acero responsable de golpear la cápsula e iniciar un proceso, primero explosivo y luego de deflagración. La pólvora, esa parte esencial inicia su proceso de deflagración gracias, claro está, al proceso explosivo que provee el iniciador.

Contrariamente a lo que muchas personas creen, en la munición, la pólvora no explota, está se quema rápidamente y se convierte en gas en rápida expansión. El gas en producción – estarán de acuerdo conmigo – requiere de más espacio, de un contenedor cada vez más grande. El cartucho es ese contenedor y, es el cuello de este, la más viable salida de los gases en rápida expansión; ese cuello es el que aloja a la bala. La bala es como el tapón que a presión, bloquea y sella la botella del más fino champán.

Ya en el arma, la munición se aloja milimétricamente, sea en un cilindro o bien, en la recámara de un cañón. Las paredes del cilindro o el cañón, son las que contienen efectivamente la presión de los gases [(17000 psi – 22000 psi) munición.38 spl]. Sin el apoyo de esas fuertes paredes milimétricas, el material del cuerpo de la munición (cartucho) puede ser vencido violentamente por la presión, adicionalmente, la bala abandona el cuello del cartucho también, violentamente, pudiendo hacer mucho daño al ser humano, incluso la muerte por proyectil.

Como ejemplo para la administración de nuestra Policía Judicial, el 10 de mayo de 2010 el Cuartel General de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en Afganistán emitieron el Boletín 10-02 Mensaje de Seguridad de Armas”. En este documento se informa al personal en general, de un evento no deseado, uno que sugiere análisis y generación de procedimientos correctivos:


“Mientras se montaba la ametralladora M2 en el sistema de torreta de su MATV durante la Revisión Pre-Combate, este soldado experimentó dificultad insertando el perno (pin) de seguridad en el montaje MOD 93. El soldado, luego de intentar forzar el encaje del perno de seguridad, golpeando este con una piedra, tomó una munición calibre .50 usando esta como martillo contra el perno. Después de varios golpes, el iniciador se activó, explotando la munición en la mano del soldado. Las heridas que sufrió su mano derecha y los dedos medio, anular y meñique, son mostrados.” “Discapacidad Permanente” 


Todo lo que tiene relación con las armas de fuego merece seriedad, merece atención, merece una correcta capacitación en la materia. Don Raúl Porras (Polígono 38 Especial, Coronado), un veterano instructor de armas de fuego recuerda que sus primeros pasos de su profesión, estuvieron marcados por un hecho que se encuadra dentro de este tema “…al entregar el arma revólver en este caso al compañero al descargarla con la varilla concéntrica uno de los proyectiles se me cayó y ahí fue donde se activó y la ojiva le pasó muy cerca al compañero que me recibía…” (2019).

No importa su calibre, no intente golpear la cápsula iniciadora (o anillo, munición de ignición anular). No pretenda utilizar una munición como martillo. No deje la munición al alcance de personas no autorizadas, menos aún, al alcance de niños. No dude en explicar a cualquiera que habite su casa, incluyendo niños, de lo aquí ampliamente explicado. Ahora lo sabe, la bala de una munición puede matar y puede hacerlo sin la ayuda de un arma de fuego. Esa bala, si bien, con velocidad y energía disminuidas y una dirección errática, sigue siendo letal a cualquiera que respire. 

Y si usted piensa que puede “jugar” con munición salva (sin proyectil), piensa mal: “Tomamos esa munición salva, del tamaño de una calibre .223, la colocamos en una prensa de banco. Mi amigo tomó un clavo 16D y un martillo, se paró sobre la prensa y le dio un golpe, el cartucho explotó y la metralla penetró el vientre de mi mejor amigo. Después de una cirugía de emergencia que incluyó una laparotomía abierta para recorrer todo su intestino, mi amigo sobrevivió y ninguno de nosotros, hasta el día de hoy, ha vuelto a trabajar en una prensa” Rodney M Patterson 

Lamentablemente, dentro del contexto de nuestra realidad criminal nacional y regional, las armas de fuego son un mal necesario, son como la ayuda que el insecticida, como herramienta, puede aportar en un medio irremediablemente acechado por escorpiones. 

Dedicado a aquellos niños, nuestros niños que, por una u otra razón, han sido dañados por un proyectil de arma de fuego, una bala.


Publicidad

.