Minor Araya Salguero

Criminólogo – Exjefe OIJ


La pestilencia engaña fácilmente.

En prisión tanto como en estrado, con el Nuevo Testamento bajo el brazo; no obstante, en la calle, en la calle simplemente son lo que realmente son: antisociales, enemigos de las buenas personas.

Para nuestra desgracia (la del tico), no son muchas las autoridades que legislan, acusan y juzgan al delincuente, con capacidad suficiente para descifrar semejante trama. Algunos (autoridades) son corruptos, otros vagos, algunos «idiotas pero no estupidos» y otros, simplemente soberbios, ignorantes o ingenuos.

Es la policia la que si les conoce tal cual son; enemigos de la honestidad y el orden público. Es la policia la que, conociendo perfectamente la calle y sus verdugos, paradójicamente no enseña, corrige y obliga a comprender a esas autoridades supra. ¿Se subyuga ingenua o cobardemente…?

Por otro lado, los hechos, se dice que estos tuvieron lugar antier en Aserrí. Analizar y comentar el abordaje policial – recurrente – por lo deficiente y patético de este, requeriría de Fluoxetina para aliviar tan terrible decepción.

Definitivamente, las autoridades de policía parecen requerir de más sangre de buenos policias, para corregir tan peligrosos métodos de campo. ¿Será que la situación mexicana, guatemalteca, hondureña y salvadoreña, no enseña al tico…?

Dedicado a Randall Ulloa Acuña, un valiente ciudadano que murió apuñalado la noche de este jueves en La Sabana; él intentó defender a una muchacha de un asalto.