Minor Araya Salguero

Criminólogo – Exjefe OIJ – Especialista SWAT


Periodista, una profesión especial para gente muy especial. Personalmente, siempre les he admirado ya que algunos de los rasgos de sus versátiles tareas, me parece, tienen similitud con algunos, muy propios, de las del investigador judicial.

A veces me he preguntado: ¿Cómo harán para buscar, interpretar, acomodar y entregar tanto, sobre tantísimos temas? No cualquiera es periodista.

Durante mi carrera profesional, al servicio público y privado, mucha dicha he tenido en conocer muchos profesionales en periodismo a los cuales, ciertamente, mucho debo.

De mujeres y hombres periodistas he aprendido lo suficiente como para decir: “gracias por tan abundante amistad y conocimiento adquiridos”.

Ahora bien, no está de más mencionar que esa entrega de conocimiento no ha sido direccionada únicamente hacia un lado; ha existido reciprocidad, un muy interesante e importante intercambio de información específica en materia de seguridad.

Siempre les he dicho ¡Pregunten, no duden en hacerlo, puesto que el mundo de la seguridad, es enorme! Es muy difícil, sino imposible, afirmar saberlo todo dentro del contexto Seguridad.

Dicho lo anterior, suponiendo que en lo correcto estoy, al igual que les he recomendado (al periodista) no llamar «arma de grueso calibre, o fusil» a esos famosos y letales rifles de asalto que, al parecer, pululan como cucarachas en Tiquicia, con lo que sigue, quizá también se coadyuve «un poquito» con esa, la por siempre perseguida mejora de toda actividad productiva.

Martes 20 de junio. Titula el diario AMprensa: «A eso de las 2:15 a.m de la madrugada de este lunes, se registró que un carro liviano atropelló a un motociclista, y se dio a la fuga en la Rotonda de la Fuente de la Hispanidad, en San Pedro.».

En efecto, de buenas a primeras parece ser una nota con respecto a más de lo mismo; no obstante, el asunto parece se las trae al contener aspectos que le distinguen del típico homicidio culposo (automotor y motocicleta involucrados). Ya verán…

Ya que, Telenoticias luego titula: «Decomisan pistola adulterada en el lugar donde murió motociclista en San Pedro».

Efectivamente, arma de fuego, su cargador y municiones. son indicios que fueron ¿Qué? ¿Decomisados al que muere en la escena del crimen?


«Arrolla motociclista y hallan arma de fuego en escena» – Diario Extra


¿Entonces? ¿Decomisada o hallada? Y, ¿ustedes que creen amigas, amigos?

Indudablemente, de esta incertidumbre resultante se motiva este, nuestro muy sencillo comentario. Uno con observaciones y recomendaciones que para algunos resulten triviales, no así a otros, a esos profesionales que relacionan su complejo desempeño, con la perfección y la exigencia de calidad en los procesos.

Démosle una «ojeada» a un par de palabras que componen el título de la nota periodística de Telenoticias: «Decomisan» y «adulterada». Claro, creo que estos términos no son congruentes con los hechos en cuestión. También, echemos un vistazo a lo que titula al respecto AMprensa:

«Al parecer la víctima sufrió múltiples heridas, y de gravedad lo que le provocaron la muerte inmediata en el lugar.’.

En otras palabras, el motociclista que es atropellado por el vehículo liviano, presumiblemente, no estaba en condiciones de leer, comprender y mucho menos firmar un documento de «Decomiso» que pudiera extender el OIJ. ¿O me equivoco?

De igual forma, no se menciona a tercera persona que, asumiera algún tipo de responsabilidad o representación en el área afectada, con relación a los indicios e involucrados que presume el incidente.

Me temo, que cuando de levantar un Acta de Decomiso sobre alguna cosa, judicialmente se requiere de algunos requisitos; uno de estos, la presencia de una persona responsable por el objeto a decomisar. Al menos, dentro del entorno del caso de marras.


«Artículo 85.- Acta de decomiso. La autoridad policial que proceda al decomiso de un arma levantará un acta, en presencia de dos testigos. Ese documento deberá contener la fecha, el lugar, el nombre y los apellidos de las personas que actúan, con indicación de las diligencias realizadas y la firma de todos los intervinientes o la mención de que alguno no puede o no quiere firmar.» 

«Se entregará copia del acta a la persona, a quien se le decomise el arma o a quien se encuentre en el lugar del decomiso.» – Ley 7530


 Salvo mejor criterio, creo que el arma de fuego en cuestión, pueda que no fuera «decomisada» siendo lo correcto, hallada en el Sitio del Suceso. Aunque, a decir verdad, uno que otro susto, uno se ha llevado en esta vida.

Claro, estoy de acuerdo con usted, probablemente fue una Acta de Hallazgo y no de Decomiso, lo que nuestra Policía Judicial levantara en esa particular escena. Definitivamente, usted conoce del asunto ¡excelente!

A decir verdad, cuando trato con esta norma (Ley de Armas y Explosivos), hasta mareos me dan. Con determinar la palabra «ojiva» en el artículo 25, inciso a, me es suficiente para intuir que la cosa, pueda que no ande bien…

Ya ustedes lo tienen clarísimo: siempre he reñido con la normativa de Armas y Explosivos de este país. Hasta lo que llaman faltas de ortografía, le podrían asustar ahí.

Ahora, despejado lo primero («Decomisan«), vamos por el segundo «adulterada«. Vamos, siga leyendo que, tal vez, hasta algo nuevo pueda conocer o bien, reitere su muy amplio conocimiento.


Artículo 98.- Alteración de características. Será sancionado con prisión de tres meses a un año quien posea una o más armas permitidas con sus números de serie, patrimonio o características de fábrica alterados o borrados.»  – Ley 7530


Aún con lo anterior, los conceptos Adulterar y Alterar, si bien son similares, en cuanto a su relación con la modificación fraudulenta de la composición de una sustancia, en materia de armas de fuego, el concepto alterar es el que mejor y más se utiliza con normalidad.


 «En el sitio del accidente las autoridades encontraron una pistola marca Smith & Wesson sin serie visible, además de varias balas cuyo calibre aún no se ha determina.» – Diario Extra.


Las armas de fuego, al menos aquellas que legalmente ingresan a nuestro mercado y, se comercializan, tienen – por lo general – en su marco, grabada su respectiva serie (identificación, que puede ser alfanumérica, de fábrica).

La insaciable delincuencia, tiene esa particular costumbre por limar y hacer ilegible esa importante numeración de identificación. Con esto alteran el estado normal de fabricación del artefacto y sí, en Costa Rica, esa «volada de esmeril» puede constituir un delito penal.

Adulterar, tendría una mejor monta en aquellos asuntos relacionados con, por ejemplo: «Vendió licor que había adulterado con otros alcoholes» (RAE).

Convertida, modificada, transformada, son otros términos que también, junto con alterada, cuadran, incluso mejor con la ley marco costarricense. Arma alterada, modificada, convertida, transformada, sería el buen camino por escoger al informar sobre este tipo de bribonadas que únicamente persiguen, la infame impunidad.

Un artículo de opinión dedicado, con mucho respeto, a un buen periodista costarricense, Roy Solano Chevez, quien, por años, muy bien ha representado a Noticias Repretel y por supuesto, al periodismo costarricense.

Lo conocí hace muchos años, cuando realmente, un periodista de sucesos debía hasta hacer malabares para conocer detalles de allanamientos en los cuales, una unidad táctica se emplearía y así, cubrir sus especiales maniobras en tiempo real.

Es un profesional muy esforzado por hacer bien su trabajo y a veces, debo decirlo, nos sorprendía – al igual que otros, muy intrépidos – con su insospechada presencia en aquellas frías mañanas de alta tensión policial.

Hoy, Roy pelea por superar serios problemas de salud, de esos problemas también insospechados, que la vida nos puede aportar a todos y en cualquier momento.

Al periodista, Roy Solano: ¡Que te recuperes muy pronto!

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