Redacción. Edgar Vargas Saldaña, de 30 años, y Johany Vargas Cabrera, de 46 años, fueron vistos por última vez el viernes anterior en Ciudad Cortés. De ahí partieron con destino a sus casas en Buenos Aires de Puntarenas… esa fue la última vez que los vieron con vida.

Desde la noche de ese viernes, la zozobra y desesperación se apodero de sus familiares, quienes comenzaron a buscarlos por todas partes. Sin encontrar rastros de ellos, acudieron al Organismo de Investigación Judicial para interponer la denuncia por desaparición el domingo anterior.

Las familias comenzaron a rastrear por sus medios toda la zona y a recorrer de lado a lado toda la carretera, que bordea el río Grande de Térraba.

Fue en uno de esos rastreos que encontraron la placa a un lado de la calle y a muy pocos metros, sobre el margen del río, vieron ramas quebradas y otros rastros más… era casi un hecho de que el vehículo en el que viajaban Edgar y Johany Vargas había caído al enfurecido río.

Algunos vecinos se lanzaron al agua y confirmaron que en el fondo del río había un vehículo, pues lograron tocar las llantas del automotor que estaban hacia arriba; sin embargo, por la fuerza y el color oscuro del agua fue imposible determinar si ahí estaban los cuerpos de los dos ocupantes.

De inmediato, las familiares dieron aviso a las autoridades para pedir ayuda. Era domingo y se comenzó a coordinar la presencia de buzos profesionales para realizar la extracción del carro y de las posibles víctimas.

No obstante, la ayuda no llegó tan pronto como los familiares y amigos de las víctimas lo querían. Todo quedaría para el lunes, pero por razones que no están confirmadas, el arribo de los buzos no se dio y esto comenzó a enfurecer a los parientes de los desaparecidos.

A la escena del accidente, la Fuerza Pública envió a dos policías en una patrulla para custodiar el sitio. Ahí permanecieron hasta que, aparentemente, la situación se salió del control este lunes por la noche y una turba la emprendió contra los dos policías. Esa es al menos una de las teorías que de momento se manejan.

Tras diversos llamados al radio de la patrulla y que nadie contestara, desde la delegación enviaron a otros oficiales para saber que ocurría. Ahí encontraron la patrulla encendida, con las puertas abiertas y a uno de los agentes muertos, con una lesión en su rostro.

El paradero del otro oficial se desconoce. Se presume que también cayó o fue lanzado al río por las personas que permanecían en el sitio exigiendo la extracción del carro accidentado.

Hasta este momento, las autoridades continúan con la búsqueda del oficial desaparecido, mientras otras autoridades inician con el rescate del carro que está en el fondo del río con los dos amigos.

Una tragedia por partida doble.

 

EDGAR VARGAS SALDAÑA de 30 años, y JOHANY VARGAS CABRERA de 46 años.

Desesperación, furia, impotencia… sentimientos que desencadenaron en crimen de policías