Sordera en los perros, ¿cómo sé que no me oye?

el veterinario será el único que pueda dar un diagnóstico seguro

Redacción/Agencias- La sordera de los perros es una enfermedad del pabellón auricular. Esta parte del oído tiene como función principal recoger las ondas de sonido para llevarlas hasta el conducto auditivo externo. Ahí serán amplificadas y conducidas al tímpano.

Las vibraciones originadas por las ondas en esta parte del oído serán a su vez transferidas a los pequeños huesos que desembocan en el oído interno. En este momento se empieza a producir la transmisión nerviosa que finalizará con la entrada de la información en el sistema nervioso central.

¿Por qué puede mi perro padecer sordera?

Existen dos causas destacadas por las que puede quedarse sordo.

Sordera de conducción. Este problema de audición surge cuando hay un error en la transmisión de la onda sonora hasta su llegada al oído interno y al sistema nervioso. Las enfermedades que surgen en el canal auditivo o en el tímpano son las causantes de este tipo de pérdida de audición, entre ellas: la oclusión del canal por exceso de cerumen, la destrucción del tímpano y las otitis externas y medias de elevada gravedad.

Sordera neurosensorial. Este tipo de sordera es una consecuencia extrema de las patologías en el oído interno y en las vías neurológicas centrales encargadas de la emisión neurológica de la información sonora.

Las razones por las que un perro puede padecer este tipo de sordera son:

· Por herencia (en canes que tienen el cuerpo recubierto de pelo blanco casi en su totalidad).

· Por daño neurológico.

· Por productos o medicamentos ototóxicos.

· Como consecuencia de la vejez.

Si sospecha que su perro no lo oye, el veterinario será el único que pueda dar un diagnóstico seguro. Si va a comprobarlo en casa antes, no utilice ruidos que pueda sentir más allá del oído, como un portazo, o que pueda ver, como puede ser dar palmas cerca de él.

En la clínica utilizarán técnicas profesionales para averiguar si se trata de una sordera: una radiología, análisis del líquido cefalorraquídeo, la audiometría, entre otros.

Si finalmente el veterinario confirma que el can ha perdido el sentido de la audición (o ha nacido sin él) tendrá que averiguar si tiene cura posible, ya que en algunos casos existe la posibilidad de recuperarla.

En muchos de los casos habrá que acostumbrarse a la nueva característica del perro y adaptar la manera de comunicarse con ellos.

Fuente: muymascotas.es


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