Redacción-El consumo de ciertos medicamentos por períodos prolongados podría deteriorar el equilibrio y la capacidad auditiva de una persona.

A este problema se le conoce como ototoxicidad que “es el efecto nocivo, reversible o irreversible, producido sobre el oído por diversas sustancias denominadas ototóxicos y que afectarán a la audición o al equilibrio.

De esta definición se excluyen las sustancias que actúan a través de la circulación sanguínea cerebral o de los mecanismos centrales de la audición, que se consideran sustancias neurotóxicas y no ototóxicas”.

Básicamente, se desencadena por el consumo en altas dosis o continuo de fármacos que entre sus componentes tienen sustancias que pueden dañar el oído interno, dentro de los cuales podemos mencionar a la familia de los amino glucósidos, antibióticos como la estreptomicina, neomicina, gentamicina o antineoplásicos como el cisplatino, diuréticos del asa, salicilatos etc.

Por lo general estos elementos se encuentran presentes en los medicamentos que se utilizan para tratar enfermedades como infecciones, la insuficiencia hepática, renal, diabetes, presión arterial alta, tumores o cáncer.

De acuerdo con la audióloga de Clínicas de la Audición, Dayana Leitón «estas sustancias alteran la parte del oído interno, específicamente la cóclea y el vestíbulo. Por lo que es recomendable que el paciente siempre consulte a su médico si el tratamiento que le receta se encuentra dentro de la gama de estos productos que pueden ocasionar un daño a nivel de oído».

Según señala Leitón es importante que cuando una persona deba someterse a un tratamiento prolongado con fármacos, se realice un examen auditivo antes, durante y después de iniciado pues de esta manera es posible detectar si hubo un daño real del oído y determinar si éste es o no reversible.

Los exámenes recomendados por la especialista son la audiometría clínica que permite conocer si existe o no un deterioro auditivo y la prueba de emisiones otacústicas transitorias «que nos revelan si hubo un daño específico en el oído interno».

Si se determina que existe un daño irremediable en la audición y que esto podría generar inconvenientes en el desenvolvimiento y calidad de vida de la persona, en la comprensión de la palabra en diferentes situaciones el Audiólogo debe hacer una valoración para determinar si es necesario colocar prótesis auditivas y así evitar que el daño a nivel de oído sea más acelerado por otros factores como la edad o el esfuerzo adicional que se realiza para escuchar adecuadamente. Esto ayudará al paciente a no sentirse aislado y facilitará la comunicación normal y fluida.

Aunque los problemas auditivos no son dolorosos, se manifiestan con síntomas como el tinnitus (ruidos o pitidos en el oído), siendo este el más molesto de los síntomas para los pacientes que desconocen que tiene un problema de audición generado por la ototoxicidad. Otros de los síntomas que pueden manifestarse son las náuseas, el vómito, mareos y el vértigo.

En la actualidad se registran más de 130 fármacos los que pueden provocar un daño en el oído por lo que es vital que el paciente que reciba un tratamiento prolongado para tratar infecciones o enfermedades se cerciore con su médico de los componentes para tomar las medidas preventivas oportunas.