San José – Por tercer año consecutivo, la Administración Solís Rivera demostró que es posible reducir la pobreza utilizando instrumentos técnicos que permiten -de manera preferente- llevar los recursos a las personas más vulnerables del país. Así quedó demostrado en la última Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) de julio 2017, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la cual muestra indicadores que ya son estadísticamente significativos de este esfuerzo nacional para la reducción de la pobreza y la pobreza extrema.

En este 2017, los hogares bajo la línea de pobreza son un 20%, con lo que se mantiene la reducción que se empezó a gestar desde el 2014, cuando estaban en un 22,4%. También continúa la reducción de la pobreza extrema (hogares con un ingreso per cápita inferior a la canasta básica alimentaria), que se registró en un 5,7% en este 2017. Se mantuvo la tendencia a la baja desde que en el 2014 se midió en 6,7%.

Según los datos de INEC, solo en la medición del 2017 comparado con el 2016, se identificó que 2.039 hogares dejaron la pobreza y 8.341 la pobreza extrema, lo que representó que 22.858 personas en el primer caso y 36.847 personas en la segunda categoría.

Esta tendencia a contener la marginación se confirma con la medición de la pobreza multidimensional, donde la evaluación no se queda en los ingresos. En este indicador, Costa Rica registró un 18,8% de hogares en esta condición en el 2017, con lo que se mantiene la tendencia a la baja desde que en el 2014 se registró un 21,7%.

Todos estos registros de pobreza total nacional medida por ingreso, por pobreza extrema y con el criterio multidimensional, a su vez, representan las cifras más bajas registradas en los últimos ocho años.

Igualmente se reportó que se profundiza la notable reducción de la pobreza rural, que alcanzó un 24,1% de los hogares en el 2017, en contraste con el 30,3% del 2014.

A su vez, la encuesta ENAHO registró que el país avanzó en el 2017 para reducir la desigualdad. El coeficiente de Gini, que mide la desigualdad en la distribución del ingreso, mejoró al pasar de 0,521 en el 2016 a 0,514, diferencia que es estadísticamente significativa, según INEC.