Así beneficia la abolición del ejército a la economía costarricense

Según investigación del Observatorio de Desarrollo de la UCR

  • El PIB sería mucho más bajo

Redacción – En un día como hoy, pero hace 70 años, el entonces presidente José Figueres firmó el decreto de la abolición del ejército costarricense. A partir de ahí, las madres ticas no tenían que preocuparse por el reclutamiento de sus hijos y el gobierno no tiene que destinar un porcentaje del presupuesto para las fuerzas armadas.

José Figueres Ferrer en el acto de la abolición del ejército en 1948

Beneficios

Si Costa Rica no hubiera abolido el ejército, el Producto Interno Bruto (PIB) del país sería mucho más bajo hoy.

Antes de abolir el ejército, el PIB crecía a una tasa anual promedio de 1,31% (entre 1920 y 1949). Pero, a partir de la abolición y durante los 60 años siguientes, la tasa promedio de crecimiento aumentó a 2,44% (en el período 1951-2010).

Esa es una particularidad que no se repite en el resto de Latinoamérica porque sí presentan fuerzas militares y, además, esto coloca a Costa Rica como el país con la segunda tasa de crecimiento más alta en este período y el que más la aumentó entre estos períodos.

Estas son las conclusiones de una investigación llamada Adiós a las armas: los efectos en el desarrollo de largo plazo de la abolición del ejército de Costa Rica, de los investigadores Alejandro Abarca y Suráyabi Ramírez, del Observatorio del Desarrollo de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Este es el primer estudio que cuantifica los efectos en el desarrollo de largo plazo de la abolición del ejército de el país.

Si bien en economía se ha estudiado el efecto de las guerras o del cese de conflictos, nunca antes se había hecho un estudio sobre el efecto de abolir un ejército.

Impacto hasta la actualidad

Según narran los investigadores, en los años 40 Costa Rica vivió una gran violencia política que desembocó en la Guerra Civil de 1948.

Las reformas sociales e institucionales que se llevaron a cabo bajo el liderazgo de Calderón Guardia y de Figueres Ferrer, no parecían ser suficientes para garantizar la transición democrática. No obstante, la abolición del ejército les dio solidez e impidió que se revirtieran.

“Este shock es único en Latinoamérica y coincide con una serie de cambios institucionales y políticos que han moldeado al país hasta la fecha”, explica Ramírez.

Desde 1951, Latinoamérica ha tenido 97 golpes de Estado, 21 episodios de violencia política internacional, 134 episodios de violencia política civil y 35 episodios de violencia étnica.

Lo anterior sin contar los períodos de dictaduras. En todos estos incidentes estuvo involucrado el ejército.

“La abolición del ejército es un hito que marcó la historia de nuestro país, pero también marcó nuestra economía y sentó las bases de nuestra sociedad. Haber adquirido la madurez política y consolidar el sistema democrático permitió diseñar nuestra Constitución, la cual instituyó los derechos de los ciudadanos, así como instituciones sólidas que posteriormente brindarían servicios esenciales a la ciudadanía, en temas como educación y seguridad social”, explica la ministra de Planificación Nacional y Política Económica, María del Pilar Garrido Gonzalo.

Mientras tanto, el único episodio de violencia política en Costa Rica fue el intento de golpe de Estado de 1955. Dicho evento duró menos de un mes y se resolvió de manera diplomática.

“Esto marca una diferencia en cuanto a la estabilidad política y a la seguridad jurídica de nuestro país, lo cual representa un activo valioso que facilita el comercio, el clima de inversión, la generación de emprendimientos y de empleos”, concluye Garrido.

Efectos directos o indirectos

Estas son datos, que sucedieron después de la Guerra Civil. No fueron directamente originadas por la abolición del ejército, pero ciertamente ocurrieron luego de las decisiones de la Guerra Civil.

  • De 1940 a 1948, los gastos de seguridad pública fueron en promedio un 10% de los gastos del Gobierno. Tan pronto como la Guerra Civil llegó a su fin, los gastos en seguridad decrecieron por 25 años.
  • El gasto en infraestructura tuvo tendencia decreciente hacia segunda mitad de los 40. Esta tendencia se revirtió tan pronto terminó la Guerra Civil. De 1950 a 1974 representó en promedio un 13,8% del total de los gastos del gobierno.
  • De 1920 a 1949, el gasto en educación fue en promedio el 15% del gasto total del Gobierno. Tras la Guerra Civil, comenzó una tendencia creciente y en 1969 representó casi el 35% del gasto gubernamental total.
  • En 1949 existían 884 escuelas primarias en el país. Dos años después, esta cifra había aumentado un 32% a 1.175. Para 1960, había 1.561 y para 1974, había 2.610.
  • En 1949, el 21% de la población económicamente activa estaba cubierta por el seguro de salud del país. Para 1965, esta cobertura había aumentado al 30% y al 66% en 1978.

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