Redacción- La convulsión febril en bebés y niños puede ser inquietante para padres y cuidadores; sin embargo, la mayoría de las veces no dejan secuelas ni daños neurológicos.

Una convulsión por fiebre, por lo general, se presenta en niños con edades entre los seis meses hasta los cinco años, con un pico máximo de incidencia desde los 12 meses y hasta los 18 meses.

La doctora Juilliana Montenegro Villalobos, médico pediatra del hospital San Rafael (Alajuela) explicó que las atenciones de menores por causa de convulsiones por fiebre son frecuentes en los servicios de emergencias y ocurren hasta en un 5% en niños completamente sanos.

Agregó que las principales causas para que un menor convulsione por fiebre son las infecciones virales hasta en un 80%, también infecciones bacterianas y un factor de riesgo importante es el antecedente en padres con historial de convulsión por fiebre en la infancia.

En este último caso, la doctora Montenegro comentó que un 40% de los niños que convulsionan por fiebre tienen padres con antecedentes de este tipo cuando eran pequeños.

TIPOS DE CONVULSIONES FEBRILES

Las simples: Consisten en convulsiones generalizadas donde el niño tiene pérdida de contacto y conciencia, con afectación en el cuerpo con movimiento oculares, de la boca, de las extremidades o del tronco, y “sacudidas”. La duración es menor a los 15 minutos.

Según comentó la pediatra en estos casos los niños se recuperan, en las primeras dos horas. Indicó, además que esta convulsión ocurre cuando la temperatura va en ascenso.

Las complejas: Son aquellas que se presentan focalizadas, es decir, solo un movimiento de la cara, del pie o de la mano, y recurren de forma seguida en menos de 24 horas.

La Dra. detalló que en estos casos generalmente se realizan más estudios para poder descartar alteraciones neurológicas de fondo que se puedan presentar de esta manera.

En ambos casos es necesario descartar que las convulsiones no están ocurriendo como síntoma de una infección del sistema nervioso central como meningitis o encefalitis, o alguna condición metabólica (casos de bebés que se le bajó el sodio o alguna intoxicación por medicamento).

¿QUÉ HACER ANTE UNA CONVULSIÓN?

  • Tomar el tiempo de inicio de la convulsión y de finalización.
  • Poner al niño en una superficie segura como la cama o el suelo.
  • Colocar al niño boca arriba.
  • No introducir nada en la boca.
  • No agitar al niño ni soplarlo.

La recomendación de la pediatra es que, ante la presencia de una convulsión, el padre o encargado del niño acuda lo más rápido posible a un centro médico o establecimiento de salud más cercano para la valoración médica.