Minor Araya Salguero

Criminólogo – Exjefe OIJ – Especialista SWAT


En algún lugar de San Rafael de Heredia, sábado 16 de abril.

Un hombre «aparentemente se daba a la fuga» (AMPrensa) a un motopatrullero de la Policía Municipal de San Rafael de Heredia. Éste es violentamente atropellado no solo por la motocicleta, también, por la gran bota del agente policial.  Sí, lo atropella y seguido lo «zapatea» y así, lo envía al hospital.

«La embestida»: ¿Puede un policía embestir con su vehículo, a una persona que trata de evadir su aprehensión? Claro que puede, en tanto, exista proporcionalidad; una justificación razonable y objetiva del acto.

Para mi pesar, hasta ahora no he percibido algo que realmente, justifique el desempeño en cuestión en la Ciudad de las Flores. Espero que exista.

Lo que atenta contra la profesionalizacion policial son supuestos, como el siguiente:


 

El agente, alterado por las ofensas verbales que ha recibido y su incapacidad efectiva e inmediata por aprehender a aquella que pretende, ya empujado por la temida frustración, lleva sus niveles de fuerza más allá de lo razonable y equilibrado durante su segundo o tercer intento por lograr tan anhelado control. Por lo general, el oficial pierde esa, siempre presente, lucha interna en donde, la razonabilidad, siempre debería salir triunfante ante la emotividad.


¿Cómo, esto no les es enseñado en la Academia..? Si así es, no es, para nada de extrañar, tanta «metida de patas» que por tantos años, hemos determinado en la función policial preventiva. ¡Terrible..!

«El patadon»: saben, esta acción no es otra cosa más que, la culminación de ese gran esfuerzo aplicado, uno que aunque torcido, logra alcanzar el máximo nivel de Imprudencia e inmadurez personal y profesional.

Luego luego – como dicen los aztecas – dentro del mismo contexto (alboroto por «la quema de judas») al parecer, oficiales de nuestra Fuerza Pública pudieran haber disparado, incluso hacía al suelo…

Según lo que da a entender Randall Nena, un testigo entrevistado por Telenoticias (edición mediodía del día18) «…la cuarta bala rebotó en el piso y sacó un chispero y nos dimos cuenta que no eran balas de salva (…) Arauz corrió y donde llegó al frente mío Arauz me cruzó los píes y me cayó al frente mío…») y como resultado, otro muchacho herido, solo que éste si muere por una bala.

Hechos que, hasta al director de Telenoticias, el señor Santos, irremediablemente le inclina a repudiar la actitud de las autoridades responsables, tratándo la nota periodística de «Hombre asesinado» «El asesinato de una persona» «La policía dispara contra un grupo de personas desarmadas».

Ciertamente, decir a los responsables de esos cuerpos policiales algo positivo, correcto y objetivo para su mejora, es como tratar con saliva, apagar un volcán… ¡Una gran pérdida de tiempo!

Mis compañeros, varios exagentes judiciales ya jubilados, expertos en asuntos de policía, se han cansado de evaluar, recomendar y advertir públicamente sobre mucho, que muy mal camina en ese complicado ambiente policial preventivo. ¡Que desperdicio de buenos consejos…!

¡Lástima motocicletas, botas y armas de fuego! Al parecer, en tantos años, o nadie les enseñó, o bien, algunos no aprendieron correctamente a utilizar esos recursos correctamente y hoy, desafortunadamente nuestros oficiales enfrentan una investigación judicial y me imagino que administrativa también cuyo resultado, les puede a los agentes, salir muy caro.

Estoy seguro que aquellas personas que, como focas, impulsan esta clase de desempeños – con algun grado de certeza, objetivamente cuestionables – no buscarán a los oficiales, a efecto de asistirles en el gasto económico y desgaste mental, que este tipo de asuntos naturalmente atrae como inevitable consecuencia.

Sí, he dicho «desafortunadamente» por cuanto, en años que tengo de apreciar conductas policiales y conversar acerca de estas con buenos policías preventivos, se ha percibido un marcado ayuno de conocimiento técnico básico; información vital que gira alrededor de cuatro aspectos clave al buen desempeño: 1. Liderazgo en la cadena de mando. 2. Capacitación técnica y táctica. 3. Equipamiento de supervivencia y 4. Supervisión de campo.  

¡Policía, espero que esté tomando nota…!

Con más razón aún, si usted es de esos funcionarios que piensan lo saben todo y gritan a los cuatro vientos «soy policía con treinta años de servicio…» o bien, de esos que siendo novatos (pollos), «no caben» en los anchos pasillos.

Lo anterior por cuanto, en el Arte de ser Policía, nadie lo sabe todo; nunca se termina de aprender sobre lo que menos se piensa, en cualquier momento y de fuentes, incluso insospechadas.

Ahora bien ¿Da para tanto, amigo policía, la «quema» del famoso «judas»…? ¿Dará como para perder su valioso tiempo, su dinero, su trabajo y, hasta su libertad..?

No confíe, cuestione y busque respuestas objetivas en la consulta integral, interna y externa. Sea un policía que siempre persigue el conocimiento y sobre todo, uno que lo aprovecha ya que «Los asuntos de la policía, no son solo cosa de patadas».

Dedicado, con respecto y admiración, a aquellos funcionarios del Ministerio de Seguridad Pública (MSP), hombres y mujeres, que realmente aman lo que bien hacen y con esto, honran a su longeva e importante institución.