Redacción – Elegir un buen vino y a un precio razonable atrae a cualquiera para un evento en familia o amigos pero ¿sabe usted cómo hacer la mejor elección? ¿Por dónde empezar? ¿Debe leer la etiqueta?

Los expertos recomiendan que se debe iniciar por leer la etiqueta de la botella. Esto para medir las características, ingredientes y cada detalle de lo que se va a consumir, pues no todos pertenecen a las mismas variedades, añadas, terruños, y no todos poseen los mismos niveles de taninos.

El primer punto tiene que ver con las recomendaciones genéricas de emparejamiento de alimentos. Es decir, con qué alimentos puede ser maridado en una cena, y con cuáles ni atreverse.

El problema es cuando se lee en la etiqueta que el vino que tenemos en la mano sirve para cualquier tipo de comidas.

“Si va con ‘platos de pasta’ -aclara Carvallo- o sus sugerencias son demasiado genéricas, significa que es un vino muy neutral que se ajusta a la mayoría de los platos”. “A menudo obtendrás algo intermedio, pero nada que sobresalga demasiado”, agregó el experto en vinos de la firma Berry Bros. & Rudd, Felipe Carvallo.

El segundo punto tiene que ver con el nivel de alcohol. Para el especialista, esto no es algo que se suele hacer, pero comprobar cuál es el porcentaje real de alcohol en un vino puede ser un buen indicador de su nivel de dulzor.

“En términos generales, si posee un nivel muy bajo de alcohol en un vino blanco, es probable que ello indique que queda un poco de azúcar en su interior que no se fermentó”, aseguró Carvallo.

Esto a menudo espanta a los consumidores de vinos como el Riesling, que a veces puede ser desagradablemente dulce para algunos paladares.

Sin embargo, según Carvallo, los vinos secos de la uva Riesling pueden ser algunos de los mejores y más gratificantes vinos del mundo, aunque siempre tendremos que comprobar su nivel de alcohol para hallar el ideal.

Y por último, los compradores no se deben preocupar si en la etiqueta no aparece consignada la variedad de la uva.

Con información de Yahoo.es