Redacción- Este sábado se cumple un año de haberse registrado el primer caso de COVID-19. Geraldi Altamirano Baltodano, una enfermera que estuvo entre los funcionarios contagiados, cuenta cómo fue su experiencia con este virus.

La valiente enfermera vivió un caso que fue atípico porque tras cinco pruebas el virus nunca se identificó aquí parte de su narración:

“Suena como una historia de terror ¿no es cierto?, pero me pasó, lo viví y ahora puedo contarlo. Todos nos encontramos viviendo nuestra propia película, algo que pensamos que nunca ocurriría, que estaba tan lejano como para prepararnos. El 28 de julio mis síntomas empezaron, fueron fiebre, debilidad y cansancio extremo, náuseas y vómitos, consulte a diferentes hospitales me hicieron hisopados y salía negativa! Me decían que seguro era un virus, que tenía dengue hasta leptospirosis pensaron que tenía! Todo fue un poco confuso no tenía ninguna mejoría, pero como salía negativa en los hisopados seguí durmiendo con mis seres queridos!”, comentó.

Altamirano manifestó que seguía muy mal el 7 de agosto y que su cuerpo ya no daba más y ya no tenía fuerzas de luchar.

 “Me comenzó una tos que se fue intensificando! Decidí ir a consultar al hospital México donde me metieron al área COVID me hicieron gases arteriales y vieron que estaba hipoxemica me colocaron oxígeno! Me hisoparon de nuevo y volví a salir negativa! De inmediato me sacaron me pasaron a observación y cada vez era más la falta de aire que tenía! Cada vez mi cuerpo pedía más oxigeno! Me pasaron al área de cuidados intermedios no podía moverme sentía que me ahogaba! No podía respirar en un momento pensé ¿Seré yo la que sigue muriendo?”, manifestó.

La enfermera relató que tuvo miedo pues es una enfermedad que también ataca el asunto psicológico, porque no había una forma contundente de luchar contra ella. Manifestó que lloró cómo mil veces y que solo le pedía a Dios que la sacara,  que le ayudara a poder volver a ver a sus hijos y familia.

Las pruebas aún negativas por hisopados no sabían que tenía. Entonces punzada tras punzada, exámenes tras exámenes y ventilatoriamente se deterioraba más. De los 5 hisopados que se hizo siempre fue negativa. Entonces decidieron hacerle un lavado broncoalveolar.

“Cuando me dijeron que salí positiva me desanimé y me dio mucho miedo, porque sabía que era un virus que estaba acabando con mucha gente por todo el mundo. Entonces, me entró también el miedo de haber contagiado a mi familia Gracias a Dios ellos no presentaron síntomas!!! Me pasaron al área de cuidados intermedios de COVID 19!. Cada vez más complicada mi respiración mi debilidad! La comida no la quería ni ver no tenía ganas de nada! Por la mente me paso que me entubaran ya no podía respirar por mí! Pero siempre en mi estuvo presente que Dios me diera fuerzas y nunca me abandonó. Él sabía que si me había contagiado era por ayudar a mis pacientes a luchar por la misma enfermedad. Medicamentos tras medicamentos, gracias a Dios empezaron a disminuirme las cantidades de oxígeno. Empecé a mejorar y a tener mejor semblante, a pesar que estoy en periodo de recuperación el cansancio extremo el dolor punzante que sientes a la hora de respirar todavía queda pero sé que con la ayuda de Dios todo irá pasando. Solo les digo crean que esta enfermedad existe y que puede llegar a matar cualquier persona de tu familia!”, finaliza la enfermera Geraldi Altamirano Baltodano.

Funcionarios contagiados

SINAE AFINES le rindió homenaje a los 19 funcionarios de la Caja Costarricense de Seguro Social que perdieron su vida por salvar la de otros.

Se trata de Reinaldo Jesús Albernas, Santiago Enríquez, Eduardo Ramón Arias, Luis Alberto Ovares, Kimberly Vanesa Ballestero, Fredy Guido de Los Ángeles González, Eric Eduardo Vargas, Juan José Rodríguez, Julio Alberto Necuze, Henry González, Fredy Rolando Aguirre, Katia María Loria, Jorge Luis Solís, Jaime Eugenio Solís, Asdrúbal Navarro, Carlos Rafael Gómez y Manuel Antonio Selva, Héctor Alberto Álvarez y Esbin Ureña, quienes lamentablemente forman parte de la lista de funcionarios que perdieron su vida.

A un año de la pandemia 8.298 trabajadores resultaron contagiados con COVID-19 y se otorgaron 22.703 incapacidades hasta febrero 2021