(Opinión) El OIJ no perdona la traición

Minor Araya Salguero

Criminólogo – Ex jefe del OIJ


Sí, es vergonzoso. Para una gran mayoría de personas que sirven y han servido bien al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) es penoso y odioso escuchar, leer y ver noticias que denotan traición a una gran institución y, por ende, al buen costarricense, su patrono.

Según se desprende del mismo Director General del OIJ, quien “… confirmó la sustracción de varias armas de uso oficial en las instalaciones de la Oficina de Planes y Operaciones (OPO) y señaló que apuntan a la posible participación de sus propios funcionarios en el hecho” , indudablemente se investiga un delito grave, una sustracción de armas de fuego; peor aún, parece que hay “ratas en el barco”.

Se trata, nada más y nada menos, de tres subametralladoras del tipo Mini Uzi calibre 9 milímetros -fiable, muy precisa incluso con las alzas mecánicas originales- por lo que este caso de aparente corrupción es mayormente repudiable; más armas para el violento asaltante o, quizás, para el maldito traficante y su cobarde secuaz, el sicario.

Con respecto a este caso en cuestión, un respetable internauta asegura:“Que curioso ay (sic) si el OIJ no saca a nadie esposado ni llaman ala (sic) prensa no dan nombres AHH SI ES CIERTO SOLO FUERZA PÚBLICA SE PUEDE APLICAR ESO”. Definitivamente esta apreciación es incorrecta. Además de ser un delito lo que aquí se persigue, para los buenos agentes del OIJ –funcionarios íntegros, agradecidos, aguerridos y brillantes– se persigue una grave traición, una que no debe quedar impune.

En la historia del OIJ es indiscutible, en ese gran y respetado “barco”, las ratas no han sido la excepción pero, ¿Qué se hace con ellas [ratas] cuando se detectan? La respuesta es sencilla. No se hacen estupideces ya que no hay peor criminal que aquel con uniforme y una placa de la Policía. Los casos se deben trabajar con mucho cuidado, con estrategia y el buen uso de las técnicas, no a patadas y a la luz de la lente de ningún medio de comunicación.

“Allanan viviendas de funcionarios judiciales por desaparición de armas” (AMPrensa). Sin duda alguna, el molino ya está girando y a la vista de todos.

También es cierto que una mezcla de decepción y asombro afectan al buen investigador judicial, tal vez [la rata] fue más que un compañero al que se toma preso, tal vez fue un amigo y quizás hasta considerado como hermano fue; no obstante, al final de la jornada es una sensación de gran satisfacción la que abruma al buen agente judicial, a ese que coloca las esposas (fabricadas del frío y fino acero) y activa sus seguros inmovilizando las garras del que, sin vergüenza alguna, acostumbra fielmente morder la mano que de comer le da.

Son varios los ex compañeros –investigadores judiciales– con los cuales se han compartido momentos grandiosos y luego, gracias a sus actos posteriores y torcidos, aquellos momentos se convierten en una pila más de indicios que finalmente, terminan coadyuvando el incesante esfuerzo que impulsa una investigación criminal especial.

Personalmente puedo afirmar que al que una vez respete y a sus bellos hijos chinié, por ríos y montes implacablemente fue perseguido; hoy tiene casi 20 años de permanecer en prisión.

El OIJ no perdona. He sido testigo de su falta de misericordia para con la casería de sus propias ratas. Aún con todo aquel inequívoco esfuerzo, por más nuevo y caro que sea el “barco”, este no está del todo vacunado contra este tipo de [roedores de dos patas] plaga.


 

No hay peor delincuente que el policía corrupto; su naturaleza criminal no cambia, por mejor disfraz camaleónico que utilice.

 


Hoy debemos, más allá que lamentar la sustracción de tres armas potentes de fuego, estar profundamente preocupados y dedicados a esclarecer ese oscuro y añejo nexo, esa línea de comunicación, de seguro pre existente, entre el o los traidores con corbata y placa, y una banda criminal organizada.

Y una vez más nos debemos preguntar: ¿Qué origina este despreciable robo de armas patrimoniadas del Poder Judicial?

Quizás la ignorancia o bien la negligencia. El almacenamiento de armas de fuego requiere de procedimientos, necesariamente inequívocos y fuertes a efecto de lograr efectivo Control del Uso y Custodia del Objeto. Pareciera evidente que los mecanismos de administración y supervisión que persiguen el Control Interno, fracasaron.

Este fracaso fue aprovechado por gente que se piensa, estar pensando poco, cuando en realidad no lo está; el pensamiento calculado cabalgando el mal, puede ser peor que una balasupersónicasurcando el aire.

Como conclusión, con mucho respeto a la Dirección General del OIJ,lejos de preocuparse por “… el complicado proceso de reclutamiento (…) que en el 2016 se reclutaron a 37 personas pero de ellas 9 ni siquiera entraron a su trabajo” (CRHoy); deben hacerlo para que este longevo y rígido proceso en efecto, detecte en la historia de vida, nexos con la criminalidad y en los rasgos de la personalidad, una inclinación hacia este mal.

No es la primera vez que se filtran indeseables en la institución ni será la última, por lo que, todos [los colaboradores] deben responsabilizarse por su detección y consiguiente expulsión.

En un moderno, inteligente e impresionante barco, en donde hay mil doscientos fieros, incansables e incorruptibles gatos trabajando, la filtración de tres ratas ciegas y extraviadas nos podría inclinar a pensar en dos hechos probables:

1. Que nada es perfecto e invulnerable

2. Que el destino final de las ratas, es uno poco prometedor.

Para la Justicia el tiempo y claro, un proceso guindado de la estrategia de investigación, no uno exhibicionista derivado de la ingenuidad y el populismoque, cuando se rompen puertas, se colocan [amarras] esposas y a través de la pantalla se aprecia aquel “desfile de gabardinas”, es porque, irremediablemente “todo se alineó” sin la mediación de una mala intención; lo contrario no es correcto, siendo ingrato por cuanto, la investidura de policía debe ser igualmente respetada como medida, sin importar el nombre de la institución.

Por un OIJ más fuerte, digno y profesional.

 

 


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2 Comments

  1. El OIJ siempre ha tenido la distinción de extirpar de sus entrañas a aquellos que han traicionado su juramento a la Patria, que han traicionado a sus colegas y que han pretendido
    valerse de su puesto y de la autoridad de la que han sido investidos, para usufructuar o para favorecer de alguna manera a quienes son de su misma calaña. Quienes son expulsados del OIJ y salen por la puerta falsa hacia la calle de la ignominia, tendrán siempre la mancha en la frente que aquellos que fuimos alguna vez sus colegas, reconoceremos doquiera que les encontremos, como la marca del mítico Caín. A quien quiera que haya sido el autor de la sustracción de esas armas, le espera la prisión y la vergüenza. Yo no seré uno que vaya a callar su nombre ni a rehusar señalarlo, para que sufra el escarnio que se compró.

  2. Me parece que estan sacando las cosas fuera de un tema muy delicado y aun aunque sospechemos no ha sido pribado.Aqui hay 2 generaciones que pelean y se dicen lo mismo ha pasado toda la vida pleitos quitan gente porque el sobalevas es Amigo del Jefes asi es que pueden haber sido Personas que han trabajado alli y para ver los videos que supuestamente duran 72 hrs ya es tiempo de informar e informar porque es mejor se haya hecho publico sino todos serian sospechosos.Tambien hay que ver que los videos se pueden cortar.Entonces porque hicieron allanamientos o estaban apagadas ciertas camaras.Hay que ver e indique el OIJ como se colo alguien y no hay registro de nada es sumamente extraño pero logico.Pongamomos en su lugar.Le piden hacer ese negocio el Oficial tiene vinculos y trabaja para ambos bandos no creo que sea tan getas de dejar algun tipo de rastro donde estaban las armas es mas o tenia copia de la llave de entrada para hacerlo en la noche y si aparece en camara aparece camuflado asi es que ingresa arma en mano y con suerte hasta con silenciador por aquello y simplemente recoge con otro las armas se meten al vehiculo y se van sin dejar rastro de nada.

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